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The KVB, Moby Dick, Madrid (01/12/2018)

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La oscuridad que alimenta.

Abrió la noche el francés Hørd, natural de Burdeos, creando unas atmósferas que servían de perfecto aperitivo para introducir lo que vino después con el dúo británico The KVB. Con tan solo un disco de ocho temas, ‘Parallels’ (Avant! Records, 2018), Hørd desprende altas dosis de azuzante dark synth: atmósferas decadentes, opresivas, al filo de la debacle industrial y en sintonía con ese synth pop perfilado en la primera década de este nuevo siglo. Todo bastante instrumental, sin artificio, con leves argumentos vocales. “Get Into It” su quizás su tema más redondo, sirvió de culmen a un imaginario en blanco y negro.

Con The KVB, el plato principal de la noche, la guitarra de Nicholas Kay cobraba protagonismo, así como su voz cavernosa. Kat Day aporta todas las bases, programaciones y unas visuales fantásticas centradas en imágenes en llamas, en la ruptura, en la caída del símbolo, en los detalles, en lo secundario y en lo sombrío. Todo para crear una atmósfera de decadencia, de cierta tensión y de hastío. Pronto desempolvaron su clásico “Always Then” de 2012. Uno de sus primeros éxitos. O una “Here it Comes” que recuerda a The Jesus & Mary Chain, con letanías de Galaxie 500. En The KVB convive el noise, el synth pop, el krautrock y lo gótico sin decantarse por un estilo. Las visuales suplen la falta de organicidad de una batería y un bajo. Kat tiene actitud, estilazo y sabe vivir la energía del directo, algo que contagia en el público. Nicholas sabe que tiene gancho y capacidad para estar en primera línea. Sin buscar el protagonismo lo corona con creces.

Alguien me dijo que suenan un poco lineales. Puede ser. Pero tienen temazos. Y les falta ese punto orgánico, al ser un dúo y llevar bases y bajos programados. Pero el sonido no decae, las visuales resultan y les otorgan poder escénico. Sus piezas nos empapan de soledad, de ensueño, de introspección y nos llevan a mirar hacia dentro. Nos quedamos flotando, y gozando, en esas atmósferas que reproducen muy bien estos tiempos oscuros y los grandes maestros de géneros musicales adyacente. Sonaron magníficos sus temazos de ‘Only Now and Forever’ (Invada, 2018), ‘Of Desire’ (2016) o ‘Inmaterial Visions’ (2013). Remataron un concierto de hora y pico con el ambiente de ultratumba (un cruce entre Bauhaus, Nine Inch Nails y The Horrors) de “Dayzed”.

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