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The Jon Spencer Blues Explosion, But, Madrid (8-02-2013)

Autor: | @Forjanes_AS

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Jon Spencer toma algún elixir del que el resto de mortales no tenemos conocimiento, o simplemente lo suyo es un pacto con el diablo (él te daría, seguro, esta versión). Pero parece que el tiempo se haya congelado en este rockero neoyorquino a la vieja usanza. Un tipo que, pasan los años, y sigue siendo capaz de embutirse en un pantalón de cuero talla 28...


El pasado viernes regresaba a Madrid junto con sus aliados Judah Bauer (guitarra y harmónica) y Russell Simmins (batería) casi un año después de que trajese por última vez a la capital su carnaval de punk-blues y rock de antaño en forma de la Jon Spencer Blues Explosion (JSBX para los amigos). La propuesta presentada en la Sala But no varió ni un milímetro: hora y media de una especie de medley con unas cuantas canciones de su reciente Meat&Bone (2012) del que escogieron cosas como 'Black Mold', 'Bag of Bones', 'Get your pants off', 'Strange Baby', unido a clásicos como '2kindsoflove', su versión de los Beastie Boys y alocuciones del propio Jon Spencer al amor "da igual si es hombre con mujer, hombre con hombre o mujer con mujer, se trata de matemáticas y agujeros...". Y es que The Jon Spencer Blues Explosion destilan autenticidad. Regustillo a rock de épocas pretéritas que nunca volverán. Sobre todo Simmins y Jon Spencer, dado el carácter pasota de Judah Bauer, que pese a ser un buen guitarrista parece un músico de acompañamiento. Comparado, más que nada, con el huracán que desata el frontman. Spencer es un torbellino mientras rasga con fiereza su desvencijada guitarra (no he visto una en peor estado sobre un escenario en mi vida), extrae sonidos de ultratumba de su Theremin cual chamán y demuestra que su capacidad para doblar las rodillas en miles de posturas rockeras está a prueba de artritis. A la tercera canción ya estaba sudando por doquier y a la media hora su micrófono, en el que canta cubriéndolo con la boca, era un revoltijo de sudor y babas goteante. Pese a ello, dos factores le restaron poderío y capacidad de causar una impresión mayor al show. El sonido fue en varias ocasiones un desastre y la escasa interacción del público, que llenó el recinto pero no se soltó la correa. Quizás porque no acabó de quitarse de los huesos la rasca que hacía en la noche madrileña. Jon Spencer intentó achucharles pero sólo lo consiguió en el último cuarto del concierto. Aun y así, cada vez que Jon Spencer y los suyos se dejan caer por nuestro país nunca dejan a nadie indiferente. Y han logrado formar una congregación de fans asidua y fiel a sus shows (en Bilbao tuvieron soldout) que augura nuevos retornos. Podremos seguir comprobando cómo nosotros envejecemos y cómo Jon Spencer sigue pareciendo inmune al paso del tiempo... Fotos: Meritxel Rosell         
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