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The Jayhawks, Joy Eslava, Madrid (26-09-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

thejayhawks portada

La noche del miércoles había lleno en la sala Joy Eslava para ver a The Jayhawks, con un público mayoritariamente de cuarentones (seguro que el Teatro Lara hubiera sido un lugar más apropiado).


La banda de Minnesota, liderada por Gary Louris y Mark Olson, hacen Americana, un estilo musical que no tiene especial éxito entre los más jóvenes. Olson, que volvió a la banda después de unos años de ausencia, pone el toque más clásico de country, mientras que Louris explora otros caminos más cercanos al rock e incluso al pop.

A las 20:30 actuaban los teloneros The Dirty Browns, un quinteto madrileño que hace rock'n'roll mezclado con muchos géneros de raíces americanas (blues, soul, country) y algún toque de hard rock. La cosa no tenía mala pinta... hasta que empezaron. Cliché es la palabra: cliché eran las posturitas que no paraba de hacer el cantante (su voz fue, para mí, lo peor de la banda), cliché eran las canciones, que sonaban como si las hubiera oído mil veces anteriormente, y cliché eran las letras (sonrojantes en ocasiones). Conste que no tocaban mal (inglés sí que tienen que aprender con urgencia), pero, o no era mi día, o no les veo mucho futuro.

A las 21:30 salían al escenario Gary Louris (guitarra y voz), Mark Olson (guitarra acústica y voz), Marc Perlman (bajo), Tim O'Reagan (batería) y Karen Grotberg (teclados), para presentar "Mockingbird Time" (2011), el nuevo trabajo de The Jayhawks.

Comenzaron con Wichita, un tema de su álbum Hollywood Town Hall (1992), que casi se puede considerar su primer trabajo (de los anteriores, varias canciones vuelven a aparecer en este disco, bajo la tutela de Rick Rubin); continuaron con Cinnamon Love, una de las mejores canciones de "Mockingbird Time" (un álbum a la altura de los buenos trabajos de The Jayhawks); y siguieron con Red's Song, de "Tomorrow The Green Grass" (1995). Esa iba a ser la tónica del concierto: canciones del nuevo disco (tocaron un total de cinco), separadas por temas de sus dos mejores trabajos. Sólo tocaron dos canciones de otro álbum de ellos, "Rainy Day Music" (2003), y fueron Angelyne y Tampa To Tulsa (esta última compuesta y cantada por Tim O'Reagan). Hicieron también una versión del Up Above My Head de Sister Rosetta y tocaron dos temas de trabajos de Mark Olson (How Can I Send Tonight There To Tell You y Clifton Bridge).

El concierto se sostuvo en la calidad de The Jayhawks (las canciones son buenas y ellos suenan muy bien en directo), pero lo sosos que son sobre el escenario y lo parecidas que son casi todas las canciones, hace que el que no es fan del grupo acabe cansándose pronto. Lo más entretenido que hicieron sobre el escenario –aparte de cuatro frases sueltas y una mención al fallecido Andy Williams– fue una especie de baile de Mark Olson con su fular, cual abuela en una disco de Benidorm). Tras casi hora y veinte sobre el escenario (con un público fiel, pero que sólo se entregó realmente en los temas más obvios), The Jayhawks se despidieron hasta los bises. En estos últimos quince minutos tocaron cuatro temas, cerrando con la canción más coreada de la noche: Bad Time.

Así terminó el concierto, con el público satisfecho y con unos profesionales que dieron a sus fans lo que ellos querían (aunque, lo repito, son unos aburridos).

Fotos: Adolfo Añino 

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