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The Horrors, Razzmatazz 2, Barcelona (24-11-09)

Bien está lo que bien acaba. The Horrors empezaron su carrera envueltos en miradas suspicaces, con un álbum discreto, aún con sus buenos momentos, un video popular, Chris Cunningham mediante, y una acumulación de clichés de garage-rock tremebundo que no contribuían a despertar simpatías entre la crítica más sofisticada.


Pero a partir de ahí apenas han pisado en falso. No se conformaron con crear expectación arrasando (en el sentido físico de la palabra) la sala Moby Dick, ante los asombrados ojos de un público que parece haber olvidado que el rock tiene un lado agresivo, sino que además supieron continuar su carrera con  "Primary Colours", un espectacular segundo disco. Un trabajo arisco y enérgico que mantiene rabia garajera y pose dark pero añade matices, con un ojo puesto en el krautrock y otro en el shoegaze, y que da ganas de elegir el lado oscuro una vez más.
 
Y la misma progresión pudimos ver en el concierto, cambiado a última hora de Razzmatazz 1 a 2. Qué más da si en el escenario se suceden lo que para unos son poses y  clichés; para muchos otros como yo son simplemente el resultado de la admiración juvenil por ídolos más que recomendables. Qué importa si hay sólo media sala llena (Muse son dura competencia), si al comenzar el concierto el mal sonido ensucia la fantástica "Mirror's image", o si un público demasiado estático no se vuelve loco como merecería la rabiosa presentación de "New ice age". Muy poco, cuando canción a canción el sonido mejora, los movimientos furiosos de Faris Rotter se contagian, salen airosos versionando el "Ghost rider" de Suicide. Nada, cuando el público por fin se mueve más y acaba gritando extasiado ante una arrolladora "A sea within a sea" o saltando enloquecido al grito de "Sheena is a parasite" en versiones que conservan todos los matices del disco pero añaden gigawatios de potencia. Una excelente recta final y bis, repletos de energía adolescente, que validan de sobra el show y el dicho: bien está lo que bien acaba. Aunque a tenor de su último disco y su último directo, sería mejor hablar de un comienzo. Un buen comienzo.
 
Respecto a los prometedores The Lions Constellation, sólo pude ver el final de su brevísimo show. Su shoegaze suena cada vez más solido y convincente, pero habrá que esperar para ver si consiguen ir más allá de sus muy marcadas referencias.

 

 

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