Publicidad

The Cure, Barclaycard Center, Madrid (20-11-2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Una noche con The Cure

Lluvia, viento, frío, oscuridad…Madrid se vistió de otoño para recibir a The Cure, que ofrecieron una noche inolvidable a las más de 16.000 personas que abarrotaron el Barclaycard Center.

Lo de que The Cure es un grupo que ha puesto la banda sonora a nuestras vidas, está de lo más trillado, pero también es absolutamente cierto. Durante cuatro décadas han conseguido que el público de sus comienzos no les deje de lado, y lo que es mejor, que las nuevas generaciones adopten su música, sus frustraciones, y sus tristezas, como si fueran suyas. Sirva como ejemplo la emoción de las dos veinteañeras que un servidor tenía justo delante. Ni siquiera habían nacido cuando se editaron más de la mitad de las canciones que sonaron en el concierto, pero se pusieron sus vestidos ochenteros, se cardaron el pelo, y disfrutaron de lo lindo. Y eso es algo que consiguen muy pocos grupos.

Quien más o quien menos, sabe que un concierto de The Cure se va a las tres horas, y que cuenta con varios tramos muy definidos. La banda de Robert Smith se lo monta estupendamente, y en la primera hora de su espectaculo sueltan buena parte de su artillería pesada. Tocando a las primeras cambio, y con una solvencia que solo un grupo así puede conseguir, canciones como ‘A Night Like This’, la enorme ‘Push’, ‘In Between Days’, ‘Pictures of You’, ‘Lovesong’ y ‘Just Like Heaven’, se ganaron al público sin apenas pestañear. Aunque también es cierto que, entre tanto himno, se permitieron el lujo tocar algún tema menos conocido – sonaron ‘Kyoto Song’ y ‘The Blood’- .

Con el público rendido a sus pies, comenzaron el segundo tramo de concierto, la que podríamos llamar “la media hora de los más fans”. Aquí aparecieron los Cure más oscuros y densos; esos que se explayan en canciones como ‘From the Edge of the Deep Green Sea’ o ‘One Hundred Years’. Pero también aparecieron los más melancólicos, y nos dejaron una preciosa ‘The Last Day of Summer’. La lástima es que se dejaran fuera ‘Trust’, la cual suelen tocar en este bloque.

Muy oscuro y denso también fue el inicio del primer bis, que dio comienzo con la contundente ‘It Can Never Be the Shame’ y con ‘Burn’, aquella canción que hicieron para la banda sonora de la película “El Cuervo”. A estas alturas del concierto, ya iba haciendo falta algún hit que otro, y sin salirse de su faceta más oscura, nos obsequiaron con dos de los momentos más emocionantes de toda la noche. El primero fue con ‘Play For Today’, con la que consiguieron que todo el público presente coreara su ya clásica melodía. Y el segundo vino con ‘A Forest’, que cerró el bis con las palmas de los madrileños acompañando su clásico bajo.

Para oscuridad el inicio del segundo bis, que abrieron con la densa ‘Shake Dog Shake’. Aunque, una vez más, combinaron a la perfección este tipo de canciones menos conocidas, con algún que otro hit, como ‘Never Enough’, que sonó de lo más contundente, y la enorme ‘Fascination Street’. Eso sí, quizá, se podrían haber ahorrado ‘Wrong Number’, que es uno de sus temas más flojos.

Habrá seguidores de la banda que preferirán su faceta más oscura y menos pop, pero es innegable que, cuando se dejan llevar por una buena melodía y un estribillo, son infalibles. La prueba de estuvo en el bis final, en que soltaron seis de sus mayores éxitos. Y es que, tras dos horas y media de concierto, escuchar seguidas ‘Lullaby’, ‘The Walk’, ‘Friday I’m in Love’, ‘Boys Don’t Cry’, ‘Close to Me’ y ‘Why Can’t I Be You?’, es algo que no tiene precio.

Nadie sabe muy bien el porqué de esta gira de pabellones que se han montado, ya que no presentan, ni nuevo disco, ni nueva recopilación, pero estoy seguro de que las 16.000 personas que estuvimos allí se lo agradeceremos eternamente.

To Top