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The Cinematic Orchestra, Joy Eslava, Madrid (06-11-2015)

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Pero estos, ¿desde cuándo son famosos? Eso me comentaba un redactor de esta casa (y aún así amigo) hablando del llenazo que el pasado día 6 hubo en la madrileña sala Joy con el concierto de The Cinematic Orchestra. Famosos lo que se dice famosos no es que sean, pero el buen hacer que este cambiante colectivo británico liderado por J. Swinscoe ha demostrado tener en ya más de quince años de carrera fue más que suficiente para que se agotasen las entradas.

Pero empecemos por el principio.

El músico y productor Thundercat fue el encargado de abrir el concierto. Junto a él, el violinista Miguel Atwood-Ferguson y una pequeña sección de cuerda (que junto con Miguel formarían parte de la “orquesta” un poco después). El resultado de esta unión fue un interesante experimento a medio camino entre el clasicismo de los instrumentos de cuerda y la personal manera de tocar el bajo de Thundercat (que también demostró tener una suave y sugerente voz). Ambos músicos se ganaron al público presente a base de talento y simpatía, y caldearon el ambiente para el plato principal de la noche.

Hay nombres que no llevan a engaño, y el de esta gente no da lugar a dudas. Son una autentica orquesta (llego a haber hasta doce personas encima del escenario), y lo de “cinemática” tampoco es gratuito. El sonido de esta peculiar formación es una amalgama de soul, funk, jazz, pop orquestal, y ambientes cinematográficos deudores de las mejores bandas sonoras de los 60 y 70. Y dirigiéndolo todo desde su mesa de mezclas (y casi siempre en un discreto segundo plano) con un sabio uso de samplers y bases pregrabadas, el cerebro de la bestia, el señor Swinscoe.

Tras una “intro” a cargo de la sección  de cuerda, el variado plantel de músicos (distintas razas, nacionalidades, orígenes musicales, y edades) dieron paso a un pequeño recorrido por la carrera del grupo en el que no faltaron temas de lo que será su nuevo disco (anunciado para el año que viene). Y como no podía ser de otra manera dejaron lo mejor para el final. Terminaron con una exótica y trepidante “Man with the Movie Camera” para, tras una breve pausa y entre la ovación del público, volver para el bis con un trío ganador. Primero “To Build a Home”, que comenzaron en modo acústico y terminaron con un apabullante in crescendo orquestal. Luego “Ode to the Big Sea”, tema de su primer disco “Motion”, y uno de los temas más jazzy de la noche con una línea de contrabajo que es ya un clásico dentro del género. Y para terminar su “casi hit”, la emotiva “All That You Give”.

Todo sonó en su sitio, sin fisuras, dejando espacio para los matices y la fragilidad, y también para la contundencia cuando fue necesario. Cada músico tuvo su momento, aunque todos estaban embarcados en una misma y única misión: un todo mayor que la simple suma de las partes. Una noche de música con mayúsculas más allá de géneros y modas. Todo un placer.

Foto: Jackster (Solo-Rock)

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