Publicidad

Swans, Sala Apolo, Barcelona (1-10-2014)

Autor:

Después de presenciar su ya lejano concierto en la edición 2013 del Primavera Sound y qué Michael Gira nos visitara a principios de éste año en solitario, se notaba en el ambiente qué había ganas de Swans. Y así se confirmó con la Sala Apolo casi a rebosar.

La encargada de abrir el concierto fue la neoyorquina Margaret Chardiet con su proyecto personal, PHARMAKON. Y la verdad sea dicha qué con sólo 30 minutos que tuvo, hubo suficiente para descargar su tormenta de Noise industrial enfurecido mientras se iba llenando la sala. ¿Su punto álgido? Su bajada del escenario para mezclarse entre el público y gritarnos a dos centímetros de la cara.

Eran las nueve menos cuarto cuando Thor Harris (ése hombre de rostro serio y aspecto peludo) empezó a retumbar el enorme Gong. Poco a poco se fueron incorporando los demás músicos qué forman la banda cómo el enorme baterista Phil Puleo y Christoph Hahn, pieza clave en la banda al mando del Lap Steel. Creando una ambientación instrumental qué alcanzó la media hora para introducirnos, al fin con la banda al completo sobre el escenario, un primer e inédito tema: Frankie M.

Con un Michael Gira al frente, capitaneando el rumbo de la banda cómo si se tratase del obsesivo y atormentado capitán Ahab y su tripulación del Pequod, se fueron sucediendo temas de su reciente To Be Kind (2014) : A Litte God In My Hands o Just A Little Boy. Tambíen hubo espacio para rescatar alguna pieza de aquel enorme The Seer (2012) : The Apostate.

El alto volumen con el qué tocaron, la dilatación de las piezas y un Michael Gira poseído por momentos por el bailarín de Ian Curtis, no dejaban que la atención se centrara en otra cosa qué no sucediera dentro del cuadrilátero.

Al cabo de dos horas y media, sucedidos no más de seis temas y algún agradecimiento entre canción y canción, Swans se despedían de su público con una reverencia y el público le contestaba con un aplauso unánime.

Fotos: Aitor de Haro 

To Top