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Summer Fiction + Parlament, Sala Continental, Barcelona (10-9-2015)

Autor: | @Bloodbuzzedtwit

Fue una sorpresa mayúscula encontrarse con un e-mail, a mediados de julio, de Bill Ricchini, más conocido como Summer Fiction, anunciando que se embarcaba en una gira por España —preguntando también por posibilidades de alojamiento y lugares para tocar— presentando Himalaya, su segundo disco bajo tan revelador seudónimo. Y todavía más comprobar que, esta vez, Barcelona si iba a brindar —¡mil gracias Dani!— una oportunidad al músico de Philadelphia, la antítesis del hype de temporada que tanto se estila por estos lares, de tocar aquí.

Parlament

Tras los prometedores pero aún en rodaje Parlament —bien de guitarras y mejor todavía de intenciones— el simpático Ricchini, armado sólo con su guitarra tomó el micrófono y se dispuso a hacernos pasar una velada memorable con su delicado pop, que bebe tanto de clásicos imperecederos como Brian Wilson o Burt Bacharach como de referentes más cercanos en el tiempo, léase Belle and Sebastian o Elliot Smith. Lógicamente, en formato acústico y en solitario —sería increíble poder degustar su pop de tintes barrocos en formato de banda completa—, la “versión cantautora” del norteamericano sería la que se impusiera en Continental.

Pero antes de que la música ocupase el espacio central que se le había asignado tocaba lidiar, de nuevo, con los que confunden un concierto con la sala de estar de su casa. Sabemos que muchos hipsters tienen un síndrome de Peter Pan descomunal, pero basta ya de demostrar el “máster en postureo” a costa de la música. Ya ni siquiera aspiro a que se respete a quién ha pagado una entrada para ver un concierto y no está interesado en saber cómo han ido las vacaciones del incontinente verbal —siempre a gritos, claro—, pero al menos sí mostrar un mínimo de consideración al que sube al escenario, más aún si viene a ofrecernos un show en formato íntimo. Las primeras cuatro canciones, Dirty Blonde, la maravillosa Chandeliers —un crimen que una canción tan perfecta se viera deslucida por una serie de graznidos y rebuznos, me niego a calificarlos de sonidos humanos— By the Sea y Kids in Catalina, también de su más que recomendable disco de debut homónimo, quedaron en un desgraciado segundo plano ante el ruido de unos cuantos. El propio cantante se vio obligado a solicitar a los presentes, educada y elegantemente, que redujeran los decibelios en la sala. Que triste y cuántas veces van ya…

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Tras el desafortunado comienzo, la noche fue mejorando. A petición de un sabio miembro del público —a quien, por cierto, también hay que agradecerle ser el responsable de que los indeseables se callaran— a continuación llegaría Religion of Mine, uno de los mejores temas de Himalaya, claramente deudor de Elvis Costello, que Ricchini simplemente bordó. Y ya con el “ruido de fondo” a unos niveles tolerables, luego vendrían la desarmante sencillez de esa nana vintage que es Lauren Lorraine —en disco puro Beach Boys—, la evocadora Genevieve y su aroma a playa nocturna, y la solemne To: Alone, sin el piano original una desnuda pieza folk. Definitivamente, la velada había dado un giro radical respecto a su inicio nada halagüeño.

De hecho, en el tramo final vimos a una parte del público presto a dejarse llevar por las canciones, acompañando a Ricchini con algunas palmas en el single de presentación de Himalaya, la incontestable Perfume Paper, a la que siguió la torch song —en un mundo con buen gusto, sería la elegida para derretir los corazones más gélidos— Throw Your Arms Around Me. Quedaban dos balas más en la recámara. Dos sorpresas en realidad. Primero con To Come Back New, cara B del single de Chandeliers, y una versión a cappella del The Way I Feel Inside, clasicazo de los Zombies convertido en momento insufriblemente cursi de películas ídem, que en manos —mejor dicho garganta, dándolo todo— sonó sincera y verdaderamente emotiva. Un gran e inesperado cierre para un concierto en que, pese a un ambiente adverso y con los limitados recursos del formato acústico, Bill Ricchini demostró “que lo tiene”. Esperemos no tardar mucho en volver a ver a Summer Fiction por aquí.

 

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