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Suede, Razzmatazz, Barcelona (26-11-2010)

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Suena un clásico tras otro del brit-pop noventero, recibido con emoción por una sala Razzmatazz llena a reventar, un público absolutamente entregado y expectante, con fuerte presencia de treintañeros que crecieron (crecimos) en esa época. Tras más de una década, Suede volvían a pasar por Barcelona en uno de los pocos conciertos que la banda ofrecerá por Europa. Sin duda la actuación más esperada de las enmarcadas en la celebración del décimo aniversario de la sala, como atestiguaban las entradas agotadas hace semanas.


Y es que por mucho que el final de la banda fuera discreto, sus tres primeros trabajos siguen encerrando una revisión realmente excitante del glam-rock de Bowie y T-Rex y un repertorio que muchos no podrían soñar ni con diez. El hecho de que la banda no haya sacado nuevo material y que estén promocionando el grandes éxitos de rigor, elimina cualquier sorpresa, pero también garantiza un setlist explosivo por poco que elijan bien, que el best of de Suede es mucho best of. Así, tras un comienzo de calentamiento con “This Hollywood Life” y “She”, el delirio general explota finalmente con “Trash”, “Filmstar” y “New Generation” encadenadas, y Brett Anderson ya con la camisa abierta, peleando con el micro, bañándose en los brazos de las primeras filas y, en general, ocupando el escenario como sólo él sabe. La intensidad ya no bajó, tanto si se trataba de dar drama en “Pantomime Horse” o pegar duro con “Can't Get Enough” (de lo poco realmente recordable de “Head Music” ). En algunos momentos tuvieron que batallar con una sonorización horrenda que hizo hasta salir a los técnicos a examinar los altavoces, pero nadie puede negar que se mantienen todos en excelente forma, y que la capacidad vocal y el magnetismo de Brett aún siguen ahí, que es lo más importante. Al fin y al cabo, puestos a soñar reuniones, muchos seguimos añorando a Bernard Butler, pero para bien o para mal, desde “Dog Man Star” Brett ES Suede. Nos dejamos la garganta con un “So Young” emocionante que a los veteranos casi nos hace olvidar que el título ya no es tan cierto y sumamos un final para el que aún quedaban himnos arrolladores como “The drowners”, una atronadora “Metal Mickey”, “The Wild ones” y “The Beautiful ones”. Épica, cánticos, saltos y comunión total con el público. El resultado es un equipo que simplemente no puede perder.

Y eso que lo intentaron con un rácano bis en el que sólo disfrutamos de la preciosa “Saturday night”. Por ello y por desgracia quedó fuera un poco de grano (“Moving”, “We are the pigs”...) pero también, por suerte, toda la paja. Un balance final de lo más nutritivo y vigorizante que nos hizo recordar cuánto los echábamos de menos.


Fotos: Xou Lee Ta


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