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St. Vincent, Joy Eslava, Madrid (26-11-2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Gracias a su último trabajo, Annie Clark vive el mejor momento de su carrera. La tejana ha hecho uno de los discos del año, y la gira de promoción ha sido un éxito allá por donde ha pasado. En los conciertos que ha ofrecido esta semana en España, ha llenado las salas y ha dejado muy contentos a sus seguidores.

La última vez que vimos a Annie Clark en Madrid fue en el Circo Price y en compañía de David Byrne. En aquel concierto, Clark interpretaba sus canciones, actuaba y hacía coreografías encima del escenario. Para su gira como St. Vincent ha decidido aprovechar la idea: cuentan tanto las canciones como la puesta en escena. Acompañada de un batería, un teclista y una multi-instrumentista, la norteamericana fue despachando en la Joy Eslava temas de toda su carrera entre bailes con su banda, discursos de varios minutos, y todo tipo de gesticulaciones. Como era de esperar, el premio se lo llevó su último trabajo, que casi cayó entero (una lástima que se dejara la enorme ‘Psychopath’), y le dio vida al concierto. Y es que su nuevo show está preparado para interpretar estas canciones que, además, son las mejores de toda su carrera. Por eso, algunas canciones de sus otros trabajos se quedan en un segundo plano si las comparamos con las del nuevo.

Seamos sinceros; el espectáculo de St. Vincent es maravilloso y no se le puede poner casi ninguna pega: suena de maravilla, es entretenido y ella es un torbellino encima del escenario. Pero no podemos decir lo mismo del repertorio. En su cita madrileña vivimos una montaña rusa curiosa, en la que casi no hubo momentos para el aburrimiento, gracias al espectáculo, pero sí algunos en los no acababa de cuajar todo. En la parte intermedia del concierto, donde tocó ‘Regret’, ‘Chloe In The Afternoon’ y ‘Surgeon’, bajó bastante el ritmo del concierto. Y es que empezó su espectáculo como un rayo, con un trío tan potente como el formado por ‘Rattlesnake’, ‘Digital Witness’ y ‘Cruel’, que fue de lo mejor de toda la noche. Además, tras ellas, nos deleitó con su primera canción encima de la tarima que tenía a sus espaldas, donde fue desgranando las canciones más tranquilas. Allí cayó la preciosa ‘Severed Crossed Fingers’, que cierra su último trabajo brillantemente, y en vivo sonó gloriosa (genial verla en lo alto gritando eso de Enough!, Enough!, Enough!). La siguió otro de los grandes momentos del concierto, que fue cuando ella y su acompañante se enfrentaron en un duelo de guitarras y nos regalaron una contundente ‘Actor Out of Work’. Fue tremendo lo sucias que llegaron a sonar esas guitarras.

Antes de llegar al bis la montaña rusa alcanzó otro pico, y lo hizo tanto con las canciones más tranquilas como con las que pusieron al público a bailar. Las primeras (en la tarima, por supuesto) fueron la rabiosa ‘Cheerleader’ y la melosa ‘Prince Johnny’, que funcionaron a la perfección. Pero no podía irse al camerino con un medio tiempo, y por eso lo siguiente que vivimos fue otro trío sublime de canciones: ‘Birth In Reverse’, ‘Huey Newton’ (con otro duelo de guitarras), y ‘Bring Me Your Loves’ sirvieron para dejar al público con ganas de más y que ella abandonara el escenario, momentáneamente, habiendo cumplido con creces.

Los que estábamos en la primera fila ya sabíamos que el concierto venía con sorpresa final. Las conversaciones de sus roadies con los de seguridad de la sala dejaban bastante claro que Annie Clark se iba a dar un paseo entre el público madrileño. Y eso hizo tras subirse otra vez a la tarima y tocar en solitario ‘Strange Mercy’. La canción elegida para hacer el paseíllo fue ‘Your Lips Are Red’, que alargó bastante, porque recorrerse toda la Joy Eslava subida a los hombros de un empleado de seguridad lleva su tiempo. Tras el pirulo por la sala, volvió a recuperar la canción durante unos minutos más y, quizá, esa parte final podría habérsela ahorrado.

Fue espectáculo de diez con un repertorio de siete. Pero con la progresión que se nota en la calidad de las composiciones de cada nuevo trabajo, seguro que muy pronto logra deslumbrarnos completamente.

Fotos: Adolfo Añino

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