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Spain, Teatro del Arte, Madrid (13-11-13)

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Ya han pasado unos 18 años (se dice pronto) desde que Spain publicaron “The Blue Moods of Spain”, una especie de slow-core jazzy que llamó la atención del público (y la crítica) más aficionados a los sonidos pausados y melancólicos.
Desde entonces el discurso musical de Josh Haden (hijo del prestigioso contrabajista de jazz Charlie Haden, y único superviviente de la formación original) ha ido cambiando. El ambiente de humeante garito de jazz, la nocturnidad, y los silencios del primer disco (que aún sigue siendo el favorito de muchos, me incluyo) dieron paso a un sonido menos parsimonioso y taciturno, más rico en instrumentación, más influenciado por el country y el soul, pero conservando siempre la característica forma de cantar y componer de Haden.

Después de la publicación de su tercer disco en 2001 (“I Believe”) el grupo desapareció del mapa durante casi nueve años, pero el retorno fue a lo grande. Primero la edición (solo en formato digital) de demos y material inédito previo a la grabación del primer disco bajo el nombre de  “Blue Moods Of Spain: A History, Pt.1 and Pt.2”. Luego la edición limitada en vinilo de color de sus tres primeros discos (que nunca antes habían estado disponibles en este formato) y finalmente material nuevo (“The Soul Of Spain”). Nada mal para un grupo que muchos daban por muerto.

Ayer había función en el Teatro del Arte antes del concierto, y debió írseles un poco de las manos porque hubo un retraso de aproximadamente una hora con respecto a lo que estaba programado.

El (renovado) grupo de Haden está en buena forma y ayer lo demostraron. Junto a él (cantando y tocando el bajo) un batería y dos guitarristas (uno de ellos encargándose también de los teclados), y la precisión y química que otras bandas tardan lustros en lograr (si lo hacen).

Sonaron contundentes y elegantes, tanto en los temas más antiguos (abrieron el concierto con “Ray Of Light” de su primer disco) como en los más recientes (incluso presentaron tres o cuatro temas que formarán parte de su nuevo disco, que planean publicar en febrero del próximo año). La belleza y fragilidad de temas como “Spiritual” y “Nobody Has To Know” (dos clásicos dentro de su repertorio que se reservaron para los bises) compartieron escenario con arranques más “rockeros” que seguramente tienen bastante que ver con la aportación del nuevo guitarra solista Daniel Brummel.

El público (entregado de antemano y más expresivo de lo habitual en este tipo de conciertos) aplaudió y vitoreó con ganas cada tema. Durante la mencionada “Nobody Has To Know” un espontaneó salió de las pequeñas gradas del teatro y se puso a bailar a pie de escenario ante la sorpresa y la complacencia del público y del grupo. Al poco se le unieron tres o cuatro personas más. El ambiente absolutamente relajado y amable que había ayer allí hizo que lo que podía haberse interpretado como un “numerito” fuera de lugar fuese recibido como un detalle bonito, y hasta entrañable.

Soy bastante reacio a utilizar expresiones como “buen rollo” (especialmente si nos referimos a música como la que hacen Spain), pero creo que es la más adecuada para calificar la atmósfera que podía respirarse ayer en el Teatro del Arte.

Fue poco más de una hora (ignoro si el retraso inicial tuvo algo que ver) que dejó a todos con ganas de más.

Igual la próxima vez me arranco a bailar yo también (no prometo nada).

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