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Slim Cesna’s Auto Club, El Sol, Madrid (05-02-2014)

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Un predicador del lejano oeste americano, de esos que, con la biblia en una mano y una botella de whiskey en la otra, hablan del pecado y la redención. Tras él un coro góspel que celebra cada sentencia del predicador con bailes y gracias al señor todopoderoso.

Algo así son Slim Cesna’s Auto Club, solo que no hay un predicador si no dos (uno con barba, gorra, y pinta de camionero y otro que parece un enterrador aficionado a la música siniestra). Y tras ellos no hay un coro góspel si no una atronadora banda de country rock.

En el sentido estrictamente musical es inevitable la comparación con otro oriundo de Denver: David Eugene Edwards.

Tanto Edwards (antes de embarcarse en sus proyectos 16 Horsepower y Woven Hand) como el propio Slim Cessna estuvieron juntos una breve temporada en The Denver Gentlemen. The Denver Gentlemen sacaron solo dos discos que han sido germinales en lo que algunos denominan “The Denver Sound” (una mezcla de sonidos tradicionales y un rock de tintes góticos). La principal diferencia ente la música de David Eugene Edwards y la de Slim Cessna y su pandilla de forajidos es que, aún compartiendo la temática e iconografía religiosa de la América más profunda, estos últimos suelen optar por un ambiente festivo que se aleja del discurso siempre solemne de Edwards. Eso precisamente es lo que sorprende más de su música, lo oscura e incluso tétrica que puede ser y al mismo tiempo el tono festivo y jocoso que puede adquirir.

El pasado día 5 de febrero Slim Cesna’s Auto Club se presentaron en la madrileña sala El Sol y dieron uno de esos conciertos que no dejan indiferente a nadie. Con esta gente no caben medias tintas, o te dejas llevar por ese  “country freak show ” excesivo y teatral en el que se convierten sus actuaciones o te largas.

Tras un par de canciones de calentamiento sacaron el banjo para tocar “This Is How We Do Things In The Country” (toda una declaración de principios) y con banjo en mano empezó un in crescendo que puso la sala patas arriba.

Slim Cessna y Jay Munly (camionero y enterrador respectivamente, para entendernos) cantaron juntos y revueltos, predicaron desde el escenario y entre el público, bailaron, gesticularon, y desgranaron una selección de temas de su ya extenso repertorio respaldados por un grupo que demostró ser una apisonadora. Intercalaron algún tema más relajado pero fueron canciones como “Magalina Hagalina Boom Boom” las que hicieron imposible que el público presente (feligreses más bien) dejara de saltar y bailar. Público que agradeció la intensidad del grupo con no menos intensos aplausos y ovaciones.

Y se fueron dejando a su parroquia satisfecha pero esperando un próximo sermón cuanto antes.

Demos gracias al señor por el rock n’ roll. Amén hermanos.

Foto: Jackster (solo-rock.com)

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