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Simple Minds, Las Noches del Botánico, Madrid (30-06-2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

El ciclo de conciertos Las Noches del Botánico ha ganado muchos puntos este año con su cartel, donde encontramos a buen montón de bandas interesantes. Entre ellas Simple Minds, uno de esos grupos de los ochenta que siempre son un valor seguro en este tipo de eventos. Los de Jim Kerr llenaron el recinto (estupendo para una noche de verano), y no defraudaron a sus seguidores, que disfrutaron tanto con sus grandes clásicos, como sus nuevas canciones. Y es que, los escoceses, no viven de las rentas, como bien demostraron la otra noche, donde cayeron varias canciones de “Walk Between Worlds”, el disco que han editado este mismo año.

Aunque de la formación original ya solo están Kerr y el guitarrista Charlie Burchill, los Simple Minds de 2018 no tienen nada que envidiar a los de sus mejores tiempos. Sobre todo la parte femenina de la banda, en la que nos encontramos con la increíble voz y el toque soul de Sarah Brown, la potencia de Cherisse Osei a la batería, y la eficiencia de Catherine AD a los teclados. Por cierto, que esta última también cuenta con una muy interesante carrera en solitario. Sonaron como un tiro desde el primer minuto, donde atacaron ‘The Signal and the Noise’, uno de los temas más exuberantes de su último trabajo. Tras ella, vino uno de los momentazos de la noche. Y es que, inmediatamente después cayó ‘Waterfront’, que sonó con una potencia arrolladora. A partir de ahí, fueron haciendo un equitativo repaso a su carrera, en el cual hubo momentos memorables, como la fiesta new-wave de ‘Love Song’, la intensidad guitarrera de ‘She’s a River’, o el pop con sabor a ochentas de ‘Once Upon A Time’ y ‘All The Things She Said’. Incluso ‘Sense of Discovery’, una de sus canciones nuevas, resulto triunfadora. Aunque, quizá, fuera por el enorme parecido que tiene con uno de sus grandes éxitos.

Como estrella que es, Jim Kerr, que estuvo bastante conversador durante toda la noche, tuvo un cambio de vestuario a la hora de concierto. Mientras tanto, fue Sarah Brown la que ejerció de maestra ceremonias, y lo hizo con una sorprendente ‘Dolphins’ y con ‘Let The Day Begin’, su versión de The Call, donde a mitad de tema, Kerr volvió para ayudarla con los coros. Tras ellas, llegaba el momento de cerrar la primera parte del concierto, y qué mejor forma de hacerlo que con uno de sus grandes éxitos. Bueno, mejor dicho, con una de las mejores canciones de los ochenta. ‘Don’t You Forget About Me’ era la canción que muchos estábamos esperando, y no defraudó. Sigue teniendo la misma fuerza que hace treinta años, y ni una sola de las 3000 personas que llenaban el reciento dejó de corear su onomatopéyica parte final.

Para abrir el bis, recuperaron ‘Promised You a Miracle’, con la que volvieron a su faceta más synth-pop. La cual abandonaron con la bonita, y algo inofensiva, ‘See The Lights’. Evidentemente, no se podían ir sin tocar su otro gran éxito. ‘Alive And Kicking’ fue recibida como se merece, con furor, y con otra muestra de los buenos pulmones que tienen su público. Lo mejor es que el concierto no acabó ahí, como sería lo normal, todavía tenían el as de ‘Sanctify Yourself’ guardado en la manga. Un enorme colofón que clausuró una noche mágica, donde hubo la dosis justa de nostalgia, y en la que Simple Minds demostraron que lo suyo es el presente y el futuro.

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