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Sharon Van Etten, Teatro Lara, Madrid (11-12-2014)

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Tenía muchas ganas de ver por primera vez a Sharon Van Etten. Y muy buenas expectativas. Sus canciones tienen mucho de experiencia, de sustrato, y esas melodías y esos ambientes oscuros y misteriosos. Pero sobre todo, esa voz, tan personal, tan poderosa. Ese timbre que se desenvuelve como quiere. Mis expectativas se cumplieron de sobra, y de largo. Me embelesó su voz. Me convenció su banda y su naturalidad. Y sobre todo me encanta su repertorio, sus canciones, unas más que otras, pero que tienen un sabor muy personal.

Sharon Van Etten goza de un halo espacial, bajo ese flequillo moreno se esconde una personalidad musical sugerente, sin florituras ni egos de diva. La prensa la comparaba con Cat Power, pero la fragilidad de Chan Marshall se convierte en Sharon en misterio, en timidez y en mesura. Y esos ambientes oscuros, esas guitarras muy Cure la llevan por otros derroteros. A mí me resulta una versión femenina de Jeff Buckley cuando se crece con temas como “Don’t Do It”. Y cuando toca la serenidad, aparece la PJ Harvey de ´White Chalk’ o los ambientes de Daughter. Nos regaló un descarte de su último disco, “I Don’t Want To Let You Down”, canción que ahora le convence y que publicará en single de vinilo en 2015.

Abrió su concierto con “Afraid of Nothing” el maravilloso tema que abre “Are We There?” (2014), sin esos exquisitos arreglos de cuerda, pero con la grandeza de las canciones trascendentes. Acompañada por un cuarteto solvente, un guitarrista solista brillante, una corista y teclista que acolchaba las canciones y la parte vocal; y un bajista y baterías certeros. Le encanta España, sus gentes, su comida, su vino, algo que reconoció abiertamente y de una manera sincera y sentida antes de interpretar “Tarifa”, una pieza con un toque muy jazzy en el disco (esos saxos) que capta mantiene la furia y lo radiante de la ciudad costera gaditana. Su gratitud sale a escena cuando se dirige al público y a sus músicos. Y ahí sale al redil su humildad y nos rendimos ante ella.

Ella en solo nos deleitó con una versión muy Van Etten del “Perfect Day” de Lou Reed, a pelo, con su eléctrica y voz, señalando su inspiración y los lugares oscuros del alma. Y con “Keep”, también en solitario, canción dedicada a su padre, cargada de una ternura estremecedora. La épica de “Your Love Is Killing Me”, su último videoclip, fascina y esa complicidad con su guitarrista. O esa maravilla que es “Don’t Do It” del EP ‘Epic’ (2010), del que también interpretó “Save Yourself”.

Me hubiese conquistado si hubiese tocado “Our Love” de su último disco. Pero eso ya era volverse caprichoso. Con artistas como Sharon Van Etten, que regalan sus canciones en directo, amplificadas, magnificadas con una banda que da gusto, la vida es aún más maravillosa. La magia está ahí, para dejarse seducir: esto es música.

Foto:theyedropper

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