Publicidad

Say Sue Me + Juanita Dinamita, sala Costello, Madrid (07/11/2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Say Sue Me son una de las bandas surcoreanas con mayor proyección fuera de su país. Con tan solo un par de álbumes, han conseguido girar por todo el mundo y recibir buenas críticas en medios tan potentes como Pitchfork o Stereogum, que han visto en ellos a uno de los grupos encargados de mantener vivo el pop de guitarras. Y no es para menos, porque esta banda de Busan sabe muy bien lo que se hace, y cuenta con un directo sólido y sin apenas fisuras al que es complicado resistirse. Algo que pudimos comprobar ayer mismo en la que fue su primera visita a Madrid.

Abrieron la noche los madrileños Juanita Dinamita. La nueva banda de Pablo Navarro, de los difuntos Jugoplastika, y de los infravalorados The Handicaps, se mueve dentro del indie-rock más potente; ese que bebe directamente de los noventa y en el que las guitarras son como apisonadoras sonoras. Y lo hacen bastante bien, fusionando distorsión con buenas melodías y estribillos contagiosos, que es lo que encontramos en los temas de “¡Vamos!”, su primer EP. Canciones como ‘MDS’ o ‘Blond Kid Glasses’ tienen lo necesario para convencer a los seguidores de estos sonidos. Pero también saben lo que es ponerse mucho más contundentes y acelerados, como en ese nuevo tema llamado ‘Patanitos’, donde, en apenas dos minutos, demostraron que pueden irse hacia sonidos más duros sin perder su identidad. Lástima que apenas les dieran veinte minutos y no les dejaran tocar un par de canciones más.

Say Sue Me han tenido una gira europea un tanto accidentada. Y es que, primero, tuvieron que contratar un bajista a toda prisa porque el suyo se tuvo que ir a Seúl por problemas familiares, y hace pocos días les robaron en el bombo de la batería en Milán. Aun así, estuvieron de los más majos desde que subieron al escenario, y contentos de ver que la sala estaba a reventar. Por cierto, como dato curioso, había bastantes paisanos suyos.

Los surcoreanos dividieron su concierto en tres partes. La primera, estuvo ocupada por sus temas más indie-pop, y en ella nos dejaron verdaderas joyas, como las deliciosas ‘But I Like You’ y ‘Old Town’, en las que despliegan todas sus influencias de los grupos de Sarah Records. En la segunda nos mostraron su faceta más ruidosa y potente, que fue la que más triunfó en toda la noche. Y es que, es innegable que esa oda a la distorsión melódica llamada ‘One Week’, es una auténtica maravilla. Pero también lo es el contundente dúo formado por ‘I Just Wanna Dance’ y ‘B Lover’, en las que se peinan los tupés y se ponen las chupas de cuero para irse directamente al garage de los cincuenta. Sin embargo, tras la orgia de ruido y distorsión, tocaba levantar el pie del acelerador y relajarse un poco. Su faceta más ensoñadora llegó de la mano de ‘After Falling Asleep’ y de su versión del ‘Dreaming’ de Blondie, la cual, convirtieron en un precioso tema de, nunca mejor dicho, dream-pop.

Para terminar su concierto, eligieron ‘Just Joking Around’, el que es su último single. En él, nos mostraron otra faceta, en la cual, se acercan un poco más al indie-rock de los noventa, en un corte lleno de subidas y bajones, en el que, incluso, se atreven con un solo de guitarra que hubiera hecho rasgar las vestiduras a cualquier indierocker de esos años. Eso sí, en su minuto final, cambia totalmente de tercio, y se convierte en un saltarín y juguetón tema de indie-pop. Supuestamente, el concierto acaba ahí, pero la insistencia del público les hizo tocar una canción más. Y qué mejor que la bailable y popera ‘Let’s Don’t Say Anything’ para contentar a los allí presentes. Con ella acabaron una hora llena de grandes momentos a la que apenas se le pueden poner pegas. A ver si vienen más a menudo.

To Top