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Sam Amidon, Teatro del Arte, Madrid (07-11-2013)

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Lo que diferencia a Sam Amidon de la pléyade de neo-folkies (con o sin barba) es como arregla canciones de obvia base tradicional dándoles un aire jazzy, incluso cercano a lo que podríamos llamar folk de cámara (en su anterior disco “I See the Sign” contó con la colaboración del pianista Nico Mulhy). Parte de su repertorio es puramente folk (en el sentido más literal) pero para el abajo firmante esta faceta es mucho menos interesante.

Bright Sunny South”, el trabajo que vino a presentar ayer en El Teatro del Arte de Madrid, está compuesto por versiones de temas tradicionales más una personal revisión del “Shake It Off” de Mariah Carey.

El disco, como casi todo el resto de su repertorio, tiene un carácter íntimo y sosegado que ya imaginé perdería detalles y matices en una puesta en directo en “formato reducido”. Y así fue, pero lo que impidió que el concierto fuera todo lo delicado y emocionante que debería haber sido fue la actitud que demostró Amidon a partir de la mitad del concierto.

Vino acompañado por un batería/percusionista que también tocaba el bajo (a veces al mismo tiempo) y se las apañaba para, con ayuda de un “laptop”, introducir detalles que enriquecían los temas (desde un “falso” piano a ruiditos electrónicos). Amidon no se quedo atrás y fue compaginando guitarra acústica, banjo y violín.

Los dos hombres-orquesta se las apañaron bastante bien exceptuando algunos pequeños problemas para afinar los instrumentos.

Como adelantaba lo malo comenzó cuando a mitad de concierto el señor Amidon sacó su vena humorística. Contó anécdotas sobre los viajes en avión, “obligó” al público a corear un estribillo,…. Lo peor fue una broma sobre Greatful Dead y las “jam bands” que derivó en un Sam Amidon histriónico imitando con la guitarra (y con la boca) el sonido de una “presunta” jam.

El porqué alguien cuyo discurso musical podríamos definir como serio e incluso melancólico, opta por destruir la atmósfera (a ratos absolutamente bella) de sus canciones de esta manera es algo que no acabo de comprender. Un set list desequilibrado que iba del folk delicado (la sombra de Nick Drake es alargada) al country más “rural” (con gritos “hillbillies” incluidos) no ayudó tampoco.

El (escaso) público que acudió al concierto no parecía estar especialmente disgustado con esa actitud (incluso parecía reír con ganas las ocurrencias de Sam), pero a mi me dejó un sabor agridulce.

Mejor en disco.

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