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Rusos Blancos, Sala Charada, Madrid (17-04-2015)

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Cuando un grupo apuesta por un ejercicio de estilo, por cambiar de sonido aunque sea momentáneamente, merece la pena prestar atención. Suele suceder que entre los rasgos característicos de los integrantes de esa banda estén el que sea gente curiosa, gente talentosa, gente capaz de no aferrarse a la costumbre. Y suele suceder también que al final lo que se ponga de relevancia sea, además del éxito e la propuesta, la calidad de las canciones. He aquí un caso claro: las canciones de Rusos Blancos, muchas y desperdigadas en numerosas referencias discográficas, brillan tanto por sí solas como en formato adaptado a la electrónica. Y sus creadores se revelan (esto ya lo sabíamos en realidad) como artistas muy versátiles. Es de intuir que habrá sido un quebradero de cabeza enorme decidir qué canciones merecían la pena ser adaptadas, y qué matiz darle a cada una. A este esfuerzo hay que sumarle las labores asociadas a la autoedición de su último EP, y la búsqueda de rol propio de cada uno de los integrantes en la puesta en escena. Visto el resultado, únicamente cabe darles la enhorabuena y las gracias por hacernos disfrutar de este modo con este giro de tuerca aplicado no solo a lo nuevo sino a su histórico de temas.

La que nos ocupa fue la noche de puesta de largo de “Crocanti” (2015), el EP electrónico que les ha llevado a adaptar parte de su repertorio a ese formato para contar con un directo coherente, completo y, por qué no, práctico. Una sala Charada con un aforo más que aceptable para ser la típica noche en que coinciden varios conciertos en Madrid (casi 200 personas calculo) asistió expectante a las nuevas travesuras de Rusos Blancos. Por desgracia (ya un clásico en la capital) la calidad del sonido no tuvo el nivel necesario, y la austeridad de las luces (fijas en rojo, ni un movimiento) fue una pena, ya que un buen juego de iluminación hubiera acompañado estupendamente al concierto. A Betacam, principal artífice, alma y un poco “coach” de la banda en este ejercicio de estilo, se le veía como pez en el agua en esta cita, divertido, dejándose llevar por el ritmo y manejando en todo momento el cotarro técnico. El bajo de Laura y la guitarra de Iván devolvían al conjunto su esencia pop y aparecieron bien ensamblados con las bases. El pad de batería de Elisa aportó brillo al directo. Por su parte, la voz y los tempos de Manu (cantante) se adaptaron a las nuevas circunstancias, así como su expresión corporal, muy rítmica e intercalada con su aportación a los teclados. Eso y su chaqueta venezolana (?) dejaban claro desde el principio que la cosa iba en serio, que no teníamos delante al grupo pop con frontman tirando a crooner al que conocíamos hasta el momento.

“Tus padres, tu novio tú y yo” abría la noche, sonando divertida y atinada con su disfraz de electrónica. Fue la prueba irrefutable de que la noche prometía y de que íbamos a bailar de lo lindo. A partir de ahí se sucedieron temas de todas sus etapas. Las nuevas “Mujer mística”, ”Magnum Black” y ”Camas y trincheras” sonaron fieles al EP recién salido del horno, y estuvieron muy bien a nivel ejecución. Del álbum “Tiempo de nísperos” (2013) sonaron “Hogareña”, que en su versión original ya tiene un ritmo electrizante que casó muy bien con los sonidos de las máquinas, y a la que sentó especialmente bien el pad de batería; “Baile letal 3”, a la que su tempo y alusión a la música disco en la letra le confieren una especie de especial idoneidad para el nuevo formato; “Oro, disfruto”, que en su adaptación queda un pelín ralentizada pero en la que los coros de las chicas destacan más si cabe de esta forma; ”Orfidal y caballero”, a la que el chunda chunda le sienta como un guante; y “Bonito cortejo”, que ya es bailonga de por sí y a la que le dieron un toque reaggeton al más puro estilo “Nuevo ritmo” (2011) de Crepus. Fue con este tema con el que se llegó a uno de los momentos álgidos de la noche: para los últimos acordes reservaban una suerte de mash-up con “Bilirrubina” de Juan Luis Guerra: cuando la sala entera móvia el cucu de la forma más salsona que podía, las voces angelicales de Elisa y Laura irrumpían “-Me sube la bilirrubina”, correspondidas por la de Manu “-cuando te miro y no me miras”, y todos los presentes con la cadera descoyuntada y haciendo air maraca.

Del EP “Hijo único” (2012) sonaron “Broma antisemita”, con marcados ejes rítmicos que aceptan de forma muy natural el formato electrónico; y “Más delgado”, cuyo formato no difirió demasiado del original y que deleitó los oídos de los numerosos fans de ese aclamado tema emblemático del grupo. Del álbum “Sí a todo” (2011), además de “Tus padres, tu novio, tú y yo”, con la que empezaron, sonó “Supermodelo”, con un comienzo a un nivel de chunda comparable al de Los Ganglios en “El Quijote P” -permítaseme la comparación- y que luego fue evolucionando a la ya institucionalizada vertiente del pop electrónico denominada dance de granja escuela (denominación que le da Manu), con multitud de pianos juguetones y arreglos de ese estilo. Del mismo álbum hicieron “Normandía”, un tema muy pop que para el que escribe destacó especialmente, en el que la guitarra sobre la base adquiría más protagonismo que en otros temas, y que fue un pildorazo redondo en su ejecución y resultado. Siendo uno de los temas más costabravistas de todo el repertorio de los Rusos Blancos, al escucharlo en su nuevo formato una se sentía cerca del golpe de efecto que fue el single “Olímpicos” en la discografia de la mítica banda por desgracia extinta; e Iván, creador de este tema y voz principal en el mismo, sumó un golpe de fuerza al conjunto de lo que oímos esa noche.

El brillante cierre de la noche tuvo como protagonista al que ha sido el single de lanzamiento del nuevo EP, “A otra con esas”. Una Elisa ya desquitada de cacharrería y pasando a un primer plano en el escenario junto con Manu, ambos micro en mano, derrocharon baile, eurodance, mucho Pimpinela, y una energía que hizo botar a toda la sala. Ojo que Elisa dejó intuir una suerte de coreografía para este tema que creo que hay que concretar del todo e institucionalizar: menudo TEMAZO con mayúsculas.

Este fin de concierto nos dejó a todos con ganas de más, de mucho más, de volver a ver este formato en más ocasiones, y de pasar un verano mecidos por este sonido. Señores programadores de festivales de verano y de salas veraniegas: no se van a encontrar nada más refrescante para su programación estival que lo que traen estos talentosísimos músicos.

Próximas fechas 2015 de Rusos Blancos en concierto:

8 de mayo: Albacete, Pussy Waggon

9 de mayo: Granada, Polaroid.

14 de mayo: Valencia, Deluxe Pop Club.

15 de mayo: Aspe (Alicante), Pub Chamán.

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