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Roosevelt, Moby Dick, Madrid (07-12-2016)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Está claro que, cuando vas a un concierto de música con un gran porcentaje de electrónica, los sonidos pregrabados van a ser uno de los grandes protagonistas de la noche, pero siempre hay un limite. La otra noche, Roosevelt lo superó con creces.

El álbum de debut del artista alemán no termina de cuajar del todo, y en él nos encontramos con momentos brillantes, y momentos que no dicen mucho. Su concierto en la sala Moby Dick de Madrid fue más o menos lo mismo, pero con el añadido de esa falta de alma que le dan los sonidos enlatados a un directo.

Tengo que confesar que, una de las razones por las que fui al concierto de Roosevelt, fue la de escuchar ‘Fever‘ en vivo. Este tema del de Berlín es una de las canciones de este 2016, y, quien más o quien menos, la ha bailado en los últimos meses. Pero, una cosa es lo que sale del estudio y otra lo que se escucha encima de un escenario. Y es que, a pesar de ir a acompañado de un batería y un bajista, y de sacar la guitarra de paseo, la otra noche, no logró hacernos bailar como nos hubiera gustado. Sonó soso, sin alma, y sin esa inmediatez que tiene la versión de estudio. Así que, los que esperábamos un hit en toda regla, nos quedamos con las ganas. Afortunadamente, sí logró dar con la fórmula para entretener en ‘Colours‘, ‘Hold On’ o ‘Night Moves’. Incluso en ‘Heart’, que se adentra en terrenos mucho más comerciales, sonó mejor que su mayor hit.

Curiosamente, cuando se dejó la pista de baile fuera de escena, logró dar con alguno de los mejores momentos de la noche. Fue el caso de ‘Movin On‘, con la que demostró que es capaz de hacer algo realmente interesante sin necesidad de tirar del baile. Algo que también vimos en ‘Teardrops‘, su elegante versión del megahit de Womack & Womack, con la que cerró su concierto.

En definitiva, fue un concierto de altibajos, en el que hubo momentos en los que toda la sala Moby Dick -por cierto, que estaba hasta la bandera- bailó en auténtica comunión, y momentos en los que los bostezos fueron generalizados. Lo que nos esperábamos.

Fotos: Anita Vi

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