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Roddy Frame, Moby Dick, Madrid (14-02-2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Roddy Frame es uno de esos artistas que ya tiene ganado a su público con su simple presencia en el escenario. La sencillez y la simpatía con la que ataca sus conciertos, contrarresta el hecho de que haya decidido hacer una gira en solitario. Sólo están él, su guitarra y sus canciones. Y aunque las canciones se adaptan de maravilla al formato acústico, muchos nos morimos por disfrutar de ellas con una banda, en todo su esplendor.

La cita de Madrid formaba parte de las dos fechas que aplazó el otoño pasado (en esa ocasión sí llevaba otro guitarrista), y se asemejó mucho a la que unos pocos pudimos vivir el pasado verano en el Costello madrileño. Aunque en un principio venía a presentar las canciones de “Seven Dials”, su último trabajo, ya avisó nada más salir al escenario de que sería un repaso a toda su carrera, tanto en solitario como con el nombre de Aztec Camera. Incluso nos animó a que le hiciéramos alguna petición. De hecho, del último trabajo solo cayó el single, ese himno de pop perfecto llamado ’Forty Days of Rain’, en el que echó mano de su armónica.

La primera parte del concierto estuvo centrada en su carrera con el nombre de Roddy Frame –es un poco absurdo decir “en solitario”, ya que Aztec Camera eran él y los músicos que iba pillando para la ocasión–, por lo que fue un tanto más reposada. Incluso ‘Spanish Horses’, ‘Black Lucia’ y ‘How Men Are’, las únicas que cayeron de Aztec Camera en los primeros 45 minutos de concierto, son cortes tranquilos y tristes. A ellas se les unieron temas como ‘Bigger Brighter Better’ o ‘Western Skies’, en las que nos encontramos con el Roddy Frame más melancólico y tristón. Esto hizo que el concierto se hiciera un poco bola en esa parte central. Pero, afortunadamente, lo mejor estaba por llegar.

Si hay un disco que hizo grande a Aztec Camera, ese es “High Land, Hard Rain”, su primer trabajo. Con él, Frame tocó el cielo del pop y se sacó de la manga una espectacular colección de canciones. Por eso mismo dedica casi toda la parte final de sus conciertos a esos temas. El público de Madrid lo agradeció nada más escuchar las primeras notas de ‘We Could Send Letters’, que fue la canción que abrió la segunda parte. Y es que cayeron nada más y nada menos que cinco temas de este álbum, y, evidentemente, no se olvidó de ‘Oblivious’ ni de ‘Walk Out To Winter’, sus dos mayores himnos. Por cierto, que para esta última contó con el entusiasmo del público presente, que coreó la intro de principio a fin, y consiguió sacar una gran sonrisa a Roddy. Pero el mejor momento vino con ‘Down The Dip’, donde Frame demostró su habilidad con la guitarra acústica e hizo un guiño a Bob Dylan tocando un trocito de una canción suya.

El bis fue el momento en el que atendió esas peticiones que comentó al principio. En realidad, sólo tuvo tiempo para una, y alegró la noche a una chica de la primera fila que le pidió la delicada ‘Portastudio’ (no si antes comentar lo impresionado que estaba de que alguien le pidiera esa canción). Tras ella, tocaba cerrar con uno de esos hits atemporales. Y si hablamos de hits y de Aztec Camera, sale a la palestra ‘Somewhere In My Heart’. Fue su mayor éxito de ventas y fue la canción perfecta para cerrar una noche de grandes canciones y buenas sensaciones. Eso sí, Roddy, la próxima con banda.

Fotos: Fernando Curto

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