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Roddy Frame, Costello Club, Madrid (05-05-2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Roddy Frame está en plena campaña de promoción de “Seven Dials”, su nuevo trabajo, que sale a la venta esta misma semana. Para presentarlo está haciendo una serie de conciertos acústicos, y ayer estuvo en Madrid. El concierto estaba organizado por Radio 3, que tuvo la gentileza de invitar a 40 personas mediante un concurso en su web. Nosotros, que no queríamos perdernos la oportunidad de asistir a un show íntimo con uno de los grandes compositores de pop de los ochenta, tuvimos la suerte de estar entre los ganadores.

Por norma general, este tipo de conciertos suele ser un aburrido trámite que el artista pasa, casi obligado, para cumplir con la promoción, pero éste no fue el caso. Roddy Frame estuvo de lo más simpático, charló con el público y dio unas cuantas lecciones de humildad. Incluso llegó a intercambiar unas palabras con Bart Davenport, que estaba entre el público (le dijo que le que le había reconocido por los dibujos de sus portadas). Además, no hizo el típico show con cinco o seis canciones y estuvo casi una hora encima del escenario.

Aunque hace años que finiquitó su carrera con Aztec Camera, Roddy Frame sabe que siempre puede contar con ese as en la manga en sus conciertos (“High Land, Hard Rain” es uno de esos discos atemporales que hacen vibrar a varias generaciones y que siguen sonando igual de bien que el primer día). Nada más comenzar el concierto ya nos dijo que no iba a tocar rarezas, que estaba allí para hacer un repaso a sus canciones de siempre (y algunas del nuevo disco, claro). Dicho y hecho: tres canciones de su debut con Aztec Camera fue lo primero que pudimos escuchar. Las dos primeras fueron ‘Oblivious’ y ‘Walk Out To Winter’, los dos singles principales de su primer trabajo y dos de los temas más famosos de su carrera (pocos se resistieron a corear los estribillos). Aquí ya pudimos comprobar su destreza con la acústica, que siempre ha sido su mejor aliada. Con ella, y con su voz, es capaz de llenar cualquier escenario.

Tras la preciosa ‘The Bugle Sounds Again’, llegaron los temas del nuevo trabajo, del que tan solo tocó tres cortes. El primero de ellos fue ‘White Pony’, que está dedica al director de cine John Hughes (y a los ponys blancos). Al parecer, le gustaba la cercanía que tenía el director de “El Club de los Cinco” con sus seguidores, con los cuales mantuvo correspondencia durante años. En su versión en disco, es una balada clásica de Frame, con su piano y su punteo de guitarra eléctrica, pero también funciona muy bien en acústico, desnuda y sin aditivos. Lo mismo le pasa a ‘Forty Days of Rain’, donde cogió por primera vez la armónica y nos deleitó con una versión acústica de uno de los hits del año. Quizá se equivocó con ‘The Other Side’, ya que no es de las mejores canciones del nuevo trabajo y resultó poco atractiva para los que la escuchaban por primera vez.

La parte final fue otro repaso a su carrera con Aztec Camera, y en ella pudimos disfrutar de canciones como ‘Killermont Street’ o ‘Bird of the Truth’. Pero fue la genial versión acústica de ‘Somewhere In My Heart’ (su mayor éxito) la que sobresalió de entre todas las demás. Con ella demostró, una vez más, que si una canción es buena funciona en todos los formatos (y eso que esta canción es una de las que sufrió de una producción excesiva, algo que estaba a la orden del día en los ochenta).

Roddy Frame estaba de tan buen humor que incluso nos dejó un bis con dos canciones. No es normal en este tipo de conciertos, pero el público quería más (entre ellos Bart Davenport, que estaba al lado de un servidor disfrutando de lo lindo y gritando “¡otra!” en su castellano con acento californiano). El primer tema del bis fue ‘Spanish Horses’, un single del muy flojo “Dreamland”, producido por Ryuichi Sakamoto. Dijo que estaba dedicada a una ciudad española que empieza por B, y comentó, medio en broma, que aquí a lo mejor no nos hacía mucha gracia. Y para cerrar tocaba volver al principio y dejarnos uno de los temas más bonitos de “High Land, Hard Rain”. ‘We Could Send Letters’ es uno de los cortes más bellos de aquel álbum y, aunque su versión en disco gana por la instrumentación y su final casi épico, en acústico también sonó a gloria.

Con un “See you again… I hope” y una sonrisa de oreja a oreja, se despidió del público madrileño. Nosotros también esperamos verle otra vez por aquí. Ojalá sea con banda, para escuchar sus canciones en todo su esplendor.

Fotos: Adolfo Añino

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