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Rivulets, Café Berlín, Madrid (14-11-2015)

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“No estuvo mal, pero el tío estuvo todo el tiempo afinando la guitarra”. Así resumía Nathan Amundson, en tono jocoso haciendo referencia a las varias veces que tuvo que dedicar algún tiempo a las cuerdas de su guitarra, su concierto en el madrileño Café Berlín el pasado sábado 14. Yo intentaré ser un poco menos escueto.

A Amundson (cantante, guitarrista, compositor y alma mater de Rivulets) hay que meterle en el mismo saco que a Red House Painters, Idaho, Codeine, Dakota Suite, y cualquier otro grupo que haya decidido que los tempos ralentizados y la emoción contenida es el camino a seguir. Bueno, y Low, claro. Y hay que mencionar a los de Minnesota no solo porque Alan Sparhawk haya sido colaborador habitual y productor del que fuese primer disco del grupo, si no porque ambos universos sonoros tienen bastante en común.

El grupo se presentó en formato trío, bajo, batería, y Amundson a la guitarra y voz. Comenzaron el concierto tocando las cuatro primeras canciones de su último disco “I Remember Everything”, en el mismo orden en el que aparecen en él. Luego dos temas de su anterior trabajo “We’re Fucked”: “Gentile Boyfriend” y “Sheep Among Wolves”. Luego bajista y batería dejan momentáneamente el escenario para dejar que Nathan interprete solo con la guitarra “Is That All You’ve Got” (uno de los momentos más emotivos de la noche). Vuelta al formato trío, tres temas más (también de los dos últimos discos), y tras una pequeña despedida el grupo vuelve a escena para el bis: “Ride On, Molina” (la muy “neilyoungnera” canción homenaje al tristemente desaparecido Jason Molina).

Un concierto sin sorpresas, ni buenas ni malas. Algo menos de hora y media de música intensa sin artificios. El grupo encima del escenario sobrio y eficaz, solemne incluso. Un repertorio basado en sus dos últimos discos (nada de sus trabajos anteriores se coló en el setlist), y una inevitable mención a lo acontecido en París la noche anterior en forma de canción dedicada.

Fue más que suficiente para que los allí reunidos dejásemos la sala satisfechos. La próxima vez quizás la afluencia de público sea más acorde con la calidad de lo ofrecido, o quizás no, pero yo estaré allí.

Foto: Cyndi_Pauper

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