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Ricardo Vicente, Sala El Sol, Madrid (19-02-2016)

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CANCIONES DE ANDAR POR CASA. CONCIERTOS PARA ALEGRAR LA VIDA

Ya lo decía en alguna otra crítica, o en alguna entrevista o reportaje para otro medio. La música española tiene una escena actual de mucha calidad: sea en español, o en otros idiomas oficiales (euskera, galego o catalá) o en inglés (en francés siempre me gustaron Souvenir y Les Très Bien Ensemble, o los más recientes The Birkins). Y es que, por ejemplo, la cosecha de 2015 para la PAM (Periodistas Musicales Asociados) dio 12 discos finalistas de entre todos los publicados en nuestro país el pasado año. Entre los 12, no se encontraba ‘Hotel Florida’ (Cydonia, 2015) (que seguro que estuvo fuera de los finalistas por poco) pero se encontraba su querido compañero musical Francisco Nixon con quien, y junto a The New Raemon, publicaron los tres en 2013 ‘El problema de los tres cuerpos’.

Ricardo Vicente ofreció en la madrileña Sala El Sol, dentro de la programación de SON Estrella Galicia, un concierto radiante y pletórico, pese a los contratiempos, en el que demostró la buena forma de su sonido, la pegada de sus canciones y el gancho de su propuesta. Todo ello gracias también al empaque que aporta el trío que le acompaña (Nahúm García, a la guitarra; Willy García, al bajo y Enrique Moreno a la batería). En esta época del triunfo de lo efímero; de la escucha liviana de la música; y su sobreexposición como fondo, como algo secundario en todas partes (tiendas de ropa, supermercados, ascensores, aeropuertos, etcétera…) no deja de sorprender que el público que acudió a ver a Ricardo Vicente tararease casi a pleno pulmón sus letras como si casi le fuera la vida en ello. Eso es devoción, y calado, y lo demás tonterías.

A estas alturas, tras haber formado parte de La Costa Brava y Tachenko, y ya con dos discos en solitario, podemos decir que el maño Ricardo Vicente es un gran compositor pop. Las letras de Ricardo Vicente llegan: por la cercanía, por esa poesía cotidiana, por esas historias tan tangibles que cuenta, y en la música tiene gusto. Por ejemplo, nos desarma con “Belleza y miedo”, en directo no faltó Zahara para dar brillo a ese cameo tan impresionante y demostrar que hay química en ese dúo, y que sus voces combinan y encajan a la perfección.

Basó su repertorio en ‘Hotel Florida’, que tocó al completo, pero también abordó ‘¿Qué haces tan lejos de casa?’ (2013),  del que sonaron “La balada de Fran y Richi”, “Langostas en el Nilo” o la cautivadora “A Joni Mitchell con todo mi amor” entre otras. También cayó su versión de “La estatua del jardín botánico” tiene un toque fresco, muy popie, que funciona. Y también convence con esos tres temas que compuso para el disco compartido con Fran Nixon y The New Raemon: esa balada tierna y reconfortante “El Palacio de los Gansos” (ese “hoy ha sido de los mejores días que he vivido”), o el pop más saltarín y vivo de “El Milagro de Milán” que irradia energía con ese verso final “aviso que voy a quererte demasiado / aviso por si luego tú te asustas y te crees que he exagerado”.

Willy rompió una cuerda de su bajo en el primer tramo del concierto,  mantuvo el tipo con tres cuerdas en unas cuantas canciones. Pero las chicas de Desvelo Management y Comunicación tiraron de agenda y consiguieron que el bajista Luis Rodríguez (Nacho Vegas, León Benavente) trajese, en menos que canta un gallo, una cuerda de recambio y solucionar el entuerto. Richi triunfa con esas canciones con sorna, con guasa y con ese toque de amor maldito, “Llamada de despedida a un dealer”, o el rollo de zanjar una historia de amor tóxico en “Como que sale el sol”. Encandila el swing bluesero de guitarra de “Hablando en serio”. Y siempre presentes esos coros,  encumbrando esas melodías. La luminosidad pop de “Rwanda” para cantar a la ex, la calma inicial de “Trampa 22” para cantar a los desequilibrios, o los versos pegadizos de “Roméo Dallaire”.

Nahúm (Wild Honey entre otros proyectos) demostró con creces su maestría a las seis cuerdas y su complicidad con Ricardo. Vicente salió con esos ojillos de alegría y un humor espléndido. Encantado de esa estupenda entrada, y de un público que le secundó en todo momento. Remataron un concierto redondo con dos bises, con un himno incontestable, “Todos tus caballos de carreras” y con “Belleza y Tiempo”. El cierre perfecto para embellecer la vida a base de historias que aunque a veces duelan, aportan a la vida muchos más matices.

Foto: SON Estrella Galicia

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