Publicidad

RBMA Weekender Madrid: La iniciación de un neófito a la música electrónica.

Autor: | @indienauta

Tras el desconcertante concierto de Ryoji Ikeda en la Fundación Telefónica, mis acompañantes me propusieron un reto: Vivir un festival de música electrónica con ellos, descubriendo nuevos grupos y tendencias musicales. Mi desconocimiento sobre música electrónica era algo que quería solucionar y que mejor oportunidad que el RBMA Weekender Madrid para aprovechar la sabiduría de mis colegas y aprender a diferenciar las distintas corrientes que se engloba en eso llamado electrónica, una música para minorías muy selectas, con todo un mundo de términos y definiciones totalmente extrañas para mi.

La propuesta de Reb Bull Music Academy consistió en una serie de conciertos temáticos repartidos en distintas zonas de Madrid, con algunas propuestas gratuitas e, incluso, para toda la familia. En un alarde cada vez menos frecuente en Madrid, el RBMA Weekender convirtió la ciudad en un festival de música avanzada, con grupos que, normalmente, pasan de largo y recalan en otras ciudades (Barcelona) con un público más receptivo a estas nuevas propuestas y, sobre todo, con unos dirigentes políticos más dispuestos a la promoción de la cultura. Por eso  hay que agradecer la valentía de los que se atreven a montar un evento de este tipo en Madrid.

Día 1

El jueves 3 empezó el festival con la noche dedicada a los Crooners dislocados. La sala Kapital albergaba esta reunión de estos outsiders de la música pop, situados en las difusas fronteras de la electrónica. Con una puntualidad excesivamente británica y poco habitual, Joe Crepúsculo inauguró el fin de semana con sus himnos tecno-pop. Su rota voz sonó espectacular acompañada por Sergio Pérez (Pegasvs, Thelemáticos). Grandes temazos como Baraja de Cuchillos, Suena Brillante o Fábrica de Baile calentaron al público asistente que, ya al final del concierto, llenaba la pista.

RBMA WEEKEND6

El siguiente crooner en aparecer por el escenario era James Pants. Realmente, lo de dislocados se empezaba a comprender viendo la puesta en escena de este personaje y su funky electrónico. Con mucha cacharrería electrónica como instrumentos, el concierto fue una locura, con carreras, bailes, gritos y un flequillo continuamente atusado. Puede que sea mi impresión, pero daba la sensación de que improvisaba el concierto e iba creciendo de intensidad según respondía el público. Tuvimos que hacerlo bien, ya que no paró de meter samples y aporrear su batería eléctrica.

El último crooner en salir fue el sirio Omar Souleyman, acompañado por su teclista Rizan Sa’id. De ser un famoso cantante de bodas en Siria, se ha convertido en la nueva sensación, con un disco editado por Four Tet y remezclando temas de Björk. Todo un personaje, ataviado con el traje tradicional sirio y unas gafas de sol que consiguió enardecer a un público entregado, que tocaba las palmas al estilo sirio y coreaba los estribillos en árabe y kurdo al ritmo de canciones tradicionales de Oriente Medio sobre una base electrónica. Una propuesta un tanto peculiar que me sugería el equivalente de Camela tocando ante un grupo de enloquecidos finlandeses.

El primer asalto a la música electrónica fue bastante positivo. Es cierto que las propuestas no eran desconocidas por lo que era fácil convencerme. No acabé de pillar el concepto de Omar Souleyman. Un rato si. O como fin de fiesta del Primavera Sound. Pero se me hizo un poco largo. Eso si, como parte de este experimento antropológico, la experiencia fue bastante reveladora sobre la importancia de unas buenas bases y la puesta en escena para ganarte al público.

RBMA WEEKEND4

Día 2

La noche del viernes 4 era para la propuesta Cielo oscuro en Matadero Madrid. Oscuridad. El camino iniciático hacia la electrónica se complicaba. Ya me advirtieron mis iniciadores sobre la dificultad del sonido techno industrial.

Ir hasta Matadero Madrid ya es una cuestión de fe. En realidad, no está tan lejos pero todos los caminos que nos alejen de Malasaña parecen, en un principio, difíciles de recorrer. Como siempre, es una simple cuestión de percepción. No se tarda tanto y siempre merece la pena ir.

La entrada en la Nave 16, especialmente negra y oscura esa noche, me trasladó a un mundo de sonidos duros y abrasivos. Todo estaba diseñado para introducir al adepto en un estado de trance: Luces estroboscópicas, graves que salían de los altavoces a niveles enfermizos y láser que formaban extrañas constelaciones en el techo.

Fasenuova abrían la noche. Oficialmente hacen techno, rock e industrial. Mi impresión incial fue huir de ahí para poner a salvo mi alma. El hecho que mis acompañantes y todo el público pareciera disfrutar (y mucho) de ese sonido asfixiante y abrasivo me obligó a quedarme. Aún tengo posiciones encontradas, pero realmente tienen un sonido propio y una propuesta interesante.

Aún aturdido por el grupo anterior, The Haxan Cloak me descubrieron eso que llaman witch-house (???). Música ambient tenebrosa, con un juego de luces hipnótico, que resulto durísimo para mi oído inexperto. Demasiada opresión, demasiada ganas de sangre e infligir dolor.

Para finalizar, los veteranos Chris & Cosey (ex Throbbing Gristle). Sorprendía ver a estos maduros músicos sacar de sus instrumentos esos ruidos tan insanos. Su propuesta industrial me sorprendió, pero definitivamente, Cielo Oscuro fue una sesión de música electrónica difícil de digerir para un novato como yo.

RBMA WEEKEND5

La noche seguía con Stardust Weekender Special, en la sala Cool. Tras una parada técnica en la La Garçornnière, Salón de Bailes, para hacer tiempo hasta las 3:00 am, hora a la que empezaba la sesión de Djs: Benjamin Damage y Cosmin TRG. Mi grado de tolerancia hacia  bajos atronadores, la música techno y la evidente falta de sintonía con el público asistente hicieron que no aguantara demasiado. Mis informantes me hablaron de una sesión de Cosmin TRG interesante pero no apta para todos los oídos, con un deep-house bastante cafre. No fui testigo.

Día 3

Vuelta al Rastro. El sábado 5 nos hizo levantarnos temprano para disfrutar de una reivindicación diurna  del Rastro, con actuaciones gratuitas en distintas localizaciones y Feria del Vinilo. Un éxito de público que hacía complicado estar a todo.

Magnifica actuación de Ibon Errazkin en el  Centro Cultural La Corrala y Emelvi en el Café Molar, que dejó muy buen sabor de boca y ganas de seguir descubriendo sonidos desconocidos.

Aún nos quedaba el plato principal del RBMA Weekender, el Slow Focus, el concierto de Sunny Graves y Fuck Buttons en el Auditorio del Museo Reina Sofía.

El interior del Auditorio era el escenario perfecto para estas actuaciones. Aunque el aforo de 400 personas resultó insuficiente para la demanda, el diseño y la acústica del Auditorio eran increíbles.  Sunny Graves fue el perfecto aperitivo opresivo para lo que venía después.

Fuck Buttons presentaban su nuevo disco, Slow Focus aunque también sonaron algunos temas de su Surf Solar. La puesta en escena era sobria pero totalmente cautivadora. Proyecciones en directo de sus siluetas que iban evolucionando en perfecta sintonía con el sonido envolvente y psicodélico de Andrew Hung y Benjamin John Power. Una hora de concierto que fue creciendo hasta atraparnos con su ruidos electrónicos. No sabría describir las sensaciones que transmitían sin interrupción. Sonidos, luces, proyecciones nos guiaban a un mundo desconocido, encerrados en esa cápsula espacial que era el Auditorio de Jean Nouvel. En ese momento, entendí lo que me repetían una y otra vez mis acompañantes: tu no entiendas, tu siente la música ¡Y vaya si la sentí!. Maravilla. Por primera vez desde que había empezado este experimento comprendí de que hablaban mis amigos cuando hablaban de música electrónica.

Este concierto tendría que ser proyectado en una sala del Reina Sofía en bucle. Esto es la modernidad. Esto es la música electrónica.

Día 4

Domingo en Familia en la Plaza del Matadero Madrid. Mini festival gratuito dentro de un festival. Modernos con hijos, familiar que  disfrutaban de la terraza y un público más que variopinto que acudía atraído por las distintas propuestas musicales y artísticas que confluían en el Matadero.

El trío Sea&Sun empezaron fuerte con su Power Disco Pop. Pese a lo temprano de su actuación, animaron la espera a la gente que hacía cola para ver el Mercado Central de Diseño. Me los apunto en mi lista imprescindibles para futuros festivales. A continuación, apareció el joven rapero madrileño C. Tangana, con una propuesta bastante interesante. Más interesante aún fue descubrir a las nuevas generaciones, legión de fans adolescentes con nuevas formas de entender la música y que estaban fascinados por sus letras y bases. Otro descubrimiento que me llevo del RBMA Weekender. A partir de entonces, una sucesión de DJ sets bastante curiosa. Headbirds, con su onda funky.  Luishøck y Orphidal hicieron algo que me definieron como back2back, con temazos reconocibles y muy bailables. Chelis y Mwëslee pincharon de todo. Una mezcla bastante desconcertante que el público más entregado bailaba sin ningún pudor.  Sospecho, por sus gafas de sol, que tenían actitud de bailar lo que les pusieran por delante.

Como fin de festival, bRUNA, que parecía ser el DJ más esperado. Cuando parecía que mi capacidad de sorpresa estaba amortizada, ver a toda la gente bailando Technotronic como en los mejores tiempo de la Ruta del Bakalao hizo que todos mis prejuicios hacia la música electrónica acabaran por disiparse. En definitiva, se trata de disfrutar con la música y con tus acompañantes.

TEXTO Y FOTOS: PABLO ALMARCHA

To Top