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Public Service Broadcasting, sala 0, Madrid (30/11/2018)

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La seducción de lo instrumental 

Sucumbir al enganche instrumental de una banda que solo utiliza las voces como ‘samplers’ como elementos sobre el que fundamentar un discurso, pero en un segundo plano. Más allá de los decorativo. Porque las voces están. Pero a un modo de ‘spoken word’. Pensadas como un narrador con voz en ‘off’. Y entonces resulta que lo instrumental es lo fundamental. Es dónde se sustenta el porqué de la existencia de Public Service Broadcasting (PSB), un trío de Londres formado por el guitarrista (samplers y otros cahivaches) J. Willgoose, junto al batería Wrigglesworth y al multiinstrumentista JFAbraham. Un trío de oros. Que carga de ambientes y de paisajes la lontananza de la escucha.

Aunque no lo crean, aunque parezca que sin voz no hay discurso. En PSB hay mucha chicha. Incitan a pensar en los temas que nos tocan en el siglo XXI, con muchas referencias a la tecnología y al alcance de las cosas. Recuerdan por momentos a los escoceses Mogwai (“All Out” o “They Gave Me A Lamp”), a un cruce de New Order con Gang of Four (“Korloev”). Pero moviéndose en esa estructura del post rock, también van del synthpop a la post new wave.

Y, ojo al dato, en directo suenan súper orgánicos. Enganchan, propician un subidón emocional y de sensaciones. Captan la atención del público y trasportan al oyente: le invitan a dejarse llevar por un espacio de sonidos, melodías, desarrollos y ritmos. Presentaban un EP jugoso de cuatro temas del que tocaron dos maravillas como “White Star Liner” (que da título) y “The Unsinkable Ship”. Y también hicieron un recorrido por sus discos ‘Everest’ (2017), ‘The Race for Space’ (2014) y ‘Inform – Educate – Entertain’ (2013) y el sencillo ‘Elfstedentocht (pt. 1 & 2)’ (2015). Tienen algo de la cultura de baile, algo bailable y que lleva a la liberación. Y luego sacaron el punto teatral con un personaje vestido de astronauta mientras interpretaban “Gagarin”, y el actor / performer jaleando al respetable. Consiguieron seducir al público presente. La sala 0 tiene encanto y buena disposición pero a la que le falta algo (mayor potencia, mejor distribución del sonido) para sonar con mayor empaque. Eso no fue obstáculo para valorar un concierto que gustó porque contienen ese elemento ensoñador (con sustrato subyacente) necesario para convertir algo en especial.

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