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The Posies, Sala El Sol, Madrid (05-11-2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Dos discos, dos formaciones distintas, y un puñado de buenas canciones. Eso es lo que nos ofrecieron The Posies en su paso por el ciclo de conciertos American Autumn,  en el que dieron un concierto de más de dos horas y media de duración. Este “don’t look back” doble que están haciendo de “Frosting On The Beater” y “Amazing Disgrace” está dejando unas sensaciones muy buenas. Con él nos recuerdan que son una de las mejores bandas de pop de guitarras. Son sus dos mejores trabajos, piezas fundamentales de eso que llaman power-pop, término del que, por cierto, ellos reniegan.

Una de las pegas de este tipo de conciertos es que se pierde el factor sorpresa. Al tocar dos discos seguidos, y en orden, uno ya se sabe el guion. Pero, aún así, es inevitable emocionarse al escuchar los primeros acordes de Daily Mutilation, el potente tema que abre “Amazing Disgrace”; o que una sala El Sol llena hasta la bandera coree el estribillo de Ontario, como si estuviéramos en 1996. Y es que los buenos temas resisten el paso de tiempo, y el cuarto álbum de la banda de Seattle está lleno de ellos. Es su trabajo más guitarrero, en el que demuestran que pueden ser más macarras que nadie, pero en el que también demuestran que a la hora de hacer buenas melodías pocos les ganan. Ahí están la emocionante “Please Return It” (otro de los temas más coreados de la noche), o la muy pop “Fight It (If You Want)”. Pero la gente tenía ganas de caña, y “Everybody Is A Fucking Liar” y “Grant Hart” sirvieron para saciar las ganas de saltos y bailes de las primeras filas, donde Ken Stringfellow se bajó en más de una ocasión. Y es que el tío no para quieto encima del escenario y, además de soltar escupitajos cada dos por tres, no hay quien le pare cuando se enchufa a su guitarra. Incluso llega a contagiar de su entusiasmo a Jon Auer, que es mucho más serio y comedido encima del escenario. “Will You Ever Ease Your Mind?” puso a Stringfellow delante de los teclados, lo que dio pie a una broma con el Hammond (interpretaron estribillos de canciones famosas metiendo la palabra “jamón” de por medio), que duró el resto de la noche. Pero había que finalizar la primera parte con Terrorized, que cierra este fantástico trabajo. Con ella despidieron al bajista y al batería y salieron a tomarse un merecido descanso.

Otro trabajo y otra formación. Al igual que con “Amazing Disgrace”, la banda de Seattle recuperó a los miembros originales que grabaron “Frosting On The Beater”, allá por el 93. Este es un álbum más pop, y para sus seguidores que tiran más hacia este rollo, el mejor. El único problema que tiene es que el trío de canciones que lo abre es insuperable. Y es que fue escuchar los primeros acordes de Dream All Day, y olvidarse de que eran las doce de la noche y que al día siguiente había que madrugar. Inmediatamente después vinieron Solar Sister (en esta se le rompió una cuerda a Stringfellow), y Flavor Of The Month, dos de las piezas fundamentales del power-pop de los noventa. Muchos otros grupos no resistirían otra hora más de concierto habiendo soltado sus mayores éxitos, pero entre lo majos que son (no pararon de interactuar con el público en todo el concierto), y el resto de temazos de “Frosting On The Beater”, aquello se nos pasó volando. Quizá Definite Door o When Mute Tongues Can Speak no estén al nivel de los tres primeros temas, pero no significa que no sean notables, y en directo funcionan muy bien. Además, nos dejaron a cuadros metiendo contundencia a Lights Out y sonando tremendamente potentes en How She Lied By Living. Lo único malo fue la despedida, ya que Coming Right Along resultó un tanto cansina a esas horas. Pero el disco acaba así, y así acabó la segunda parte del concierto.

Parece mentira, pero, después de estar más de dos horas dándolo todo, The Posies volvieron a salir al escenario y nos regalaron cinco temas más. Entre ellos, su grandiosa versión del I Am The Cosmos de Chris Bell o The Glitter Prize, uno de los mejores temas del que, hasta la fecha, es su último trabajo. Con ella se despidieron de su segunda noche en Madrid; una de esas que se quedan en la memoria para siempre.

Fotos: Adolfo Añino

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