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Pixies, La Riviera, Madrid (07-11-2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Los Pixies aterrizaban en Madrid con todo el papel vendido y con una audiencia ya ganada de antemano. No era para menos, pues era la primera visita de los de Boston a una sala madrileña en más de veinte años; un plato de lo más jugoso. Que en la actual formación ya no esté Kim Deal al bajo es algo que se olvida pronto, porque la banda de Frank Black tiene una colección de canciones por las que muchos matarían. Lo malo viene cuando deciden que no van a tocar algunas de sus grandes canciones y que se van a centrar en temas menores de su discografía. Eso es lo que pasó en la primera de sus noches en Madrid.

Uno entiende que toquen íntegro su nuevo EP, a pesar de que baje el ritmo del concierto y se vea clarísimamente que el público no está interesado en él. Pero otra cosa es liarse a tocar canciones como La La Love You, Tony’s Theme o Levitate Me y dejarse fuera Debaser, Monkey Gone To Heaven, Tame, Alec Eiffel, Wave of Mutilation, su versión del Head On, Allison… Y la lista continúa. No creo que nadie ponga pegas a que toquen esos temas que han estado más olvidados en sus anteriores giras (yo soy el primero que quemé una cinta de 90m con sus tres primeros trabajos), pero si los aderezas con dos o tres himnos más, redondeas un concierto que se quedó a medio gas. Además, hay que tener en cuenta que gran parte del público no ha podido verlos en sus visitas a festivales españoles. Y si miras los setlist de otras fechas de esta gira y ves que tocaron 34 o 35 canciones (cuando en Madrid sólo cayeron 31) y entre ellas están dos o tres de esos himnos que faltaron aquí, es cuando uno ya no entiende nada. Supongo que algunas caerán en la segunda fecha, pero no todos vamos a ver sus dos conciertos.

Empezaron muy bien (si obviamos el sonido horroroso de esta sala, claro). El trío formado por Cactus Holiday Song, y Nimrod’s Son funcionó a la perfección. El público ya estaba entregado antes de que sonara la primera nota, pero esto no le quita mérito a estas tres canciones. Pero había que presentar el nuevo EP, que, sin ser malo del todo, no tiene ni punto de comparación con sus viejas canciones, y eso se notó con Indie Cindy, la primera que cayó de “EP1”. Fue el primero de unos cuantos bajones que hubo en el concierto, ya que la canción es un tremendo aburrimiento, y hace bostezar a cualquiera. Afortunadamente, lo siguiente que nos tenían preparado era un Vamos espectacular (con Joey Santiago luciéndose a la guitarra) y una coreada Here Comes Your Man (en ese momento no sabíamos que era de los pocos hits que íbamos escuchar en toda la noche). A partir de aquí, vendría el concierto más extraño que he visto de los Pixies.

Frank Black y los suyos decidieron tirar de temas antiguos que no habían tocado mucho en las otras giras, y así nos encontramos con unos Pixies que evitaron a toda costa que sonaran sus canciones más conocidas. Con todo, en esta parte hubo momentos memorables. Sobre todo porque estuvieron muy punk, muy bestias, con un Frank Black metiendo berridos como si tuviera veinte años. La lástima es que la pelota de sonido de La Riviera, nos hiciera difícil distinguir algunas canciones. Pero pocas pegas se le pueden poner a la dupla formada Subbacultcha y Distance Equals Rate Times Time, la cual metieron en el último momento, ya que no estaba en el setlist que pasaron a la prensa. O a la fuerza con la que sonaron Isla de Encanta, donde se puedo ver a la nueva bajista con una sonrisa de oreja a oreja (no creo que en otras ciudades no hispanohablantes coreen tan bien eso de “hermanita ven conmigo”), Something Against You y Crackity Jones. Los del pogo de las primeras filas lo pueden corroborar. De hecho, en esta parte del concierto sonó What Goes Boom, la única canción de su reciente EP que funcionó un poco.

Para la recta final decidieron que ya era hora de soltar algún hit, que nos lo merecíamos, y pudimos escuchar una espectacular U-Mass, la siempre bien recibida Velouria o una Bone Machine que, por desgracia, no sonó nada bien. Pero claro, todavía quedaban temas nuevos que presentar: el trío con tintes electrónicos que se montaron con Bagboy, una versión horrible de In Heaven, y Andro Queen, fue de lo más insufrible. Tanto, que lo siguiente que tocaron (a modo de premio) fue Where Is My Mind?, en la que Frank Black decidió que para qué va a cantar, si ya lo hace el público por él, y Caribou, con la que se fueron al camerino a lo grande. Este último tema fue el que mejor sonó de toda la noche con mucha diferencia, muy contunde y claro, algo que no pasó en casi ningún otro momento de la hora y media de concierto.

Teniendo en cuenta que es un grupo con un 90% de canciones que no pasan de los tres minutos, uno puede pensar que van a soltar cinco o seis bises. Pero no. Hasta en esto estuvieron ratas y, tras una inmensa Hey, una grandiosa Gouge Away y una brutal Planet Of Sound, se marcharon. Muchas caras de incredulidad por dejarnos a medias, y la sensación de que perdieron la oportunidad de hacer un concierto memorable. Otra vez será.

Fotos: Adolfo Añino

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