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El Petit de Cal Eril, Teatro del Arte, Madrid (27-10-2016)

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La vida punto cat: la grandeza de las cosas pequeñas

¡Que grandeza cuando la magia sucede en un escenario! Cuando se plasma la inspiración y el ‘duende’ se muestra en todo su esplendor, en toda su amplitud. Joan Pons es el artífice de El Petit de Cal Eril, un proyecto musical del “pequeño de casa Eril” que crece y crece con cada trabajo discográfico. El último, ‘La força’ (Bankrobber, 2016), una maravilla de universos personales y de parajes naturales, que nos embelesa, y nos atrapa desde el primer momento en el que arremete con un folk con muchos matices psicodélicos, donde rock y pop se funden y encuentran su espacio. Canta en catalán, su lengua materna, y construye un recorrido auténtico, genuino, que presenta con extrema solvencia en directo. Y es que le acompaña una banda de cuatro músicos espectaculares, son amigos, compañeros, socios y defensores de la causa del petit. Y sobre todo con la apisonadora de dos baterías, la de Jordi Matas (también miembro de la interesantísima banda Seward) y la de Ildefons Alonso. Que enganchan a la perfección con los teclados de Artur Tort, las guitarras y voz de Joan y el bajo de Dani Comas. Cuando los elementos conectan, sin perder la esencia de cada uno y el todo resultante mejora los elementos por separado.

Los que estuvimos en el Teatro del Arte el jueves pasado nos evadimos de la cotidianidad para entrar en una experiencia única, sublime y robusta. Una banda compacta, bien conjuntada, que con menos de 40 bolos lo bordan por todas partes. Un Joan que en su timidez conecta perfectamente con el público, por su sinceridad por su humildad. Y del resto se encarga sus canciones, la música y sus músicos y cómplices. Y es que lo bueno de todo es cómo actualiza sus canciones clásicas, “Partícules de déu” suena inmensa, con ese estribillo magnífico que es un canto a la vida y al amor, a la espiritualidad: “tantos, y tantos planetas como hay en el cielo / tantas y tantas estrellas como hay dentro de ti / Son de tantas formas, como hay estrellas / Son de tantas formas,  partículas de dios”; “Amb tot” coge un ritmo más acelerado y acaba en una apoteosis psicodélica, que es una maravilla aún mayor que la pieza original (que ya era una canción redonda).

El repertorio se basó en ‘La força’, con toda su riqueza, esplendor y belleza, y en todo su espectro, con esas baladas deliciosas que son “El plor” y “L’adéu”. Recuperó de ‘Vol i dol’ (Bankrobber, 2010), la mencionada “Particules de déu”, “Cendres”, “Volant” y “Decapitació”. O el “Farmacéutic de Lleida” que también tiene algo de explosivo. Un concierto redondo, de una banda que suena perfecta y rica en matices, con un estallido sónico que tiene mucho de fuegos artificiales llenos de color y majestuosidad. Traspasando lenguas, conectando por el sentimiento y la emoción, y la grandeza de las cosas pequeñas porque la música traspasa territorios para construir un lugar común y un lugar único. Si tocan cerca de ustedes, no se pierdan a El Petit de Cal Eril: lo agradecerán. Porque la música es esto.

Fotos: Elisa Fonta

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