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Pavement + The National. Le Zenith, París (07-05-2010)

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La fecha de la gira de reunión de Pavement en París contaba con un telonero de autentico lujo, los neoyorquinos The National, así que no quedaba otra que coger un avión y plantarse en la impresionante sala Zenith de la capital francesa.


Puntuales como un reloj y, en esos momentos, ante poco más de la mitad del aforo, salían The National acompañados de un trombón, un trompetista y un teclista y violinista a presentar las canciones de High Violet, su inminente nuevo disco. Para calentar un poco el ambiente, empezaron con Mistakes and Strangers, uno de los hits de su aclamado The Boxer, del que tocarían tres temas más (Fake Empire, Squalor Victoria y Slow Show). A partir de ahí, empezaron a desgranar lo mejor de su nuevo material (Anyone’s Ghots, Afraid of Everyone, Bloodbuzz Ohio o Conversation 16) con un excelente sonido, donde todo encajaba a la perfección –la batería y la voz fueron los grandes protagonistas–.

A medida que pasaban los minutos y veíamos como Matt Berninger se pimplaba una botella entera de vino él solito (ya entendemos eso de All The Wine, Is All For Me), sabíamos que la iba a liar. Y eso fue lo que hizo en Mr. November (la única concesión al estupendo Alligator), saltando del escenario al foso y dándose un paseo entre las primeras filas del púbico, recorriendo todo el frente del escenario: la gente miraba atónita cómo les cantaba en sus propias orejas eso de I want fuck us over, I'm Mr. November. Pero la cosa no acababa ahí, y tras casi una hora de concierto, nos obsequiaban con una emocionante interpretación de Terrible Love, el estupendo tema que abre su nuevo disco.

Después de la fantástica demostración de talento con la que nos obsequiaron el viernes, al que firma esta crítica no le cabe ninguna duda de que The National van a ser muy grandes de aquí a nada.

Media hora después, cuando Pavement salía al escenario de Le Zenith, la sala ya estaba casi completa y unas 5000 personas recibían a Stephen Malkmus y los suyos como a auténticas estrellas. No era para menos: su reunión –más de diez años después de dejar los escenarios– ha sido la comidilla de los indies de medio mundo en los últimos meses. Aunque ya tenían al publico ganado de antemano, si empiezan la actuación con Silence Kit, In The Mouth A Desert y Stereo, ya tienen a sus pies a los fans durante todo el concierto. Y eso fue lo que pasó: durante casi dos horas fueron repasando su repertorio lleno de clásicos (Unfair, Trigger Cut, Range Life, Gold Soundz o Grounded), con bastante más habilidad de la que un servidor esperaba.

Aunque también tuvieron algunos fallos –como cuando Stephen Malkmus se olvidó del principio de Shady Lane o cuando Bob Nastanovich se equivocó de canción en el incio de Elevate Me Later–, todo se olvida cuando te sueltan Summer Babe, Stop Breathin’ y Cut Your Hair para cerrar la primera parte del concierto.

Hicieron dos bises, en los que cayeron Box Elder, Date With Ikea, una preciosa Here, la ya mencionada Elevate Me Later y una brutal Conduit For Sale, donde Nastanovich se dejó la garganta dando esos berridos que tanto gustaron a Blur y que copiaron descaradamente en Song 2.

El concierto fue buenísimo y el público se lo pasó en grande: los pogos fueron continuos y algunos disfrutaron siendo llevados en volandas. Fueron casi dos horas en las que no hubo ni un solo minuto para el aburrimiento.

Aunque nunca fueron unos ases del directo –tampoco lo pretendían– y cada vez que Stephen Malkmus pone una de sus posturitas de snob, dan ganas de matarlo, Pavement tiene una colección espectacular de canciones que han soportado estupendamente el paso del tiempo; y eso es algo de lo que no pueden presumir muchos grupos de su generación –aunque ellos siempre fueron a su bola–.


Fotos: Adolfo Añino



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