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Patti Smith, Noches del Botánico, Madrid (8/07/2016)

Autor: | @adolf_ito

Pocos artistas llegan a los 70 manteniéndose dignamente sobre un escenario. Es el caso de Neil Young, que ofreció un concierto de los que hacen época en el madrileño Mad Cool hace pocas semanas. Y otro de los raros casos es el de Patti Smith que, a punto de cumplir los 70, ofreció el pasado jueves en Madrid, un espectáculo lleno de pasión y furia.

En el recinto del Jardín Botánico de la Complutense hacía un calor de justicia, pero la música que sonaba durante la espera lo hacía más llevadero (imagino que la selección era de la propia Smith, de ahí que pudiéramos escuchar a Lou Reed, The Undertones o Willie Nile). Unos minutos después de las nueve y media salía al escenario Patti Smith, con paso lento y sonriente, acompañada de su banda. Empezó el recorrido por ese disco imprescindible que es Horses con Gloria, ese tema de Van Morrison que ha hecho prácticamente suyo. Es una pena que el disco empiece tan fuerte, porque Patti Smith necesitaba rodaje (de todos modos, Gloria volvería a sonar más adelante, en el medley que casi cierra el álbum).

Conforme pasaban los minutos todo empezaba a funcionar a la perfección y las canciones sonaban mejor que nunca. Entre tema y tema estuvo muy habladora. Tuvo un detalle entrañable con sus gafas de cerca (se las había olvidado en el camerino), alabó la ciudad de Madrid y comentó que pasó la tarde viendo el Guernica, del que dijo que es la obra de arte más importante del siglo XX. No sólo se ganó al público (una curiosa mezcla de cincuentones y jovencitos) con sus proclamas sobre la libertad y el poder de la gente corriente, sino también con frases tan tiernas como “you love me because I make so many mistakes”. Cuando le llegó el turno a Break It Up, dijo que la canción surgió por un sueño que tuvo en el que había un ángel de mármol rodeado de cadenas. Ella notaba que había alguien dentro intentando salir, y ese alguien era Jim Morrison. Ella le gritaba “break it up, Jim, break it up”. Tras Break It Up vino el impresionante medley de Land y, para finalizar, Elegie.

Mientras Patti Smith se tomaba un respiro después de terminar de cantar todos los temas de Horses, la banda, en la que están el mítico Lenny Kaye, Tony Shanahan y Jackson Smith (su hijo), interpretó Eight Miles High, de The Byrds. Siguieron con The Last Time, de los Stones, y aquí se volvió a incorporar Patti Smith para continuar un concierto que duró una hora y tres cuartos. Supieron a gloria Because The Night (comentó que estaba dedicada a su marido Fred Sonny Smith) y People Have The Power (“Madrid, this song is for you”), pero no hay que olvidarse de la versión del When Doves Cry de Prince o un potente Summer Cannibals que hizo recordar a muchos que sus últimos discos tienen canciones excelentes.

El final con el himno de The Who, My Generation, fue sencillamente espectacular. Quizá sobró el numerito de la guitarra en el que una Patti Smith enloquecida terminó rompiendo todas las cuerdas y, como diría Dean Wareham, puso un sinfín de “rock faces”. Pero es que a ella se le perdona todo, porque lo de la noche del viernes fue sencillamente espectacular. Además, todo lo que hizo y dijo pareció auténtico, muy lejos de imposturas a las que otros artistas nos tienen acostumbrados.

Fotos: Adolfo Añino

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