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The Pastels, Teatro Lara, Madrid (16-10-2013)

Autor:  | Google+ | @curtillo

The Pastels han dejado pasar dieciséis años entre disco y disco, pero, según afirma Stephen Pastel, la banda nunca ha llegado a separarse. Y se notó la pasada noche en el madrileño Teatro Lara (dentro del ciclo de conciertos SON Estrella Galicia). Los de Glasgow están perfectamente compenetrados y, aunque solo quedan dos miembros de la formación original (Stephen McRobbie a la guitarra y Katrina Mitchell a la batería), resuelven la papeleta encima del escenario. Estamos hablando de The Pastels, una banda que nunca se ha caracterizado por tener a unos músicos muy técnicos en sus filas. De hecho, los errores que cometen forman parte de su encanto y son toda una seña de identidad.

La mítica banda venía a presentar su flamante “Slow Summits” –una colección de canciones que han tardado dieciséis años en construir– y, por supuesto, una buena parte del concierto estuvo centrada en él. De hecho, los cuatro primeros temas que cayeron fueron del nuevo disco. Además, empezaron con esa pieza instrumental llamada Slowly Taking Place (toma declaración de intenciones), que se comió siete minutos de concierto. Fue un acierto dar el pistoletazo de salida con ella, ya que le dan todo el protagonismo a la flauta y la trompeta, y consiguen una delicia de canción. Los primeros minutos del concierto fueron para los Pastels más tranquilos, ya que de su nuevo trabajo eligieron los temas más reposados como The Wrong Light o Summer Rain, y se dejaron fuera canciones más poppies como Night Time Made Us. Eso sí, no se olvidaron de Check My Heart, que para eso es el single y está a la altura de sus mejores hits. Con él se vivió el primer gran momento de la noche. Poco más cayó del nuevo trabajo, tan solo la cortita Come to the Dance, cantada por Katrina. Para el resto del concierto, tocaba echar la vista atrás.

Thru’ Your Heart fue la primera canción antigua que tocaron. Es uno de sus clásicos singles entre disco y disco, y una de las baladas lo-fi marca de la casa. Una preciosidad. La primera sorpresa vino con una versión eléctrica y sucia de Different Drum, en la que Stephen se acordó de mencionar a dos sellos españoles como Elefant y Munster Records. Con ella dejaron claro que el sonido tan 90s del que son unos pioneros sigue estando de lo más vigente. Algo similar podemos decir de Fragile Gang y Classic Line Up, que aunque no son dos de sus canciones más conocidas, sí representan el sonido Pastel a la perfección. Y con Baby Honey cerraron la primera parte del concierto: diez minutos de noise con tintes de krautrock, en los que Stephen decidió acoplar su guitarra al amplificador y subir el volumen al máximo. Todo muy de 1993.

Para el bis se dejaron dos canciones y, aunque dijeron que admitían sugerencias, sabían de sobra cuáles iban a tocar. Y acertaron de pleno, porque Nothing to be Done fue el tema más celebrado del concierto y el único que logró levantar a unas cuantas personas de sus asientos (hubo un momento en el que Stephen comentó que se sentía raro tocando ante una audiencia sentada). No era para menos, ya que es una canción perfecta de indie-pop guitarrero. Tras ella ya solo quedaba Over My Shoulder, con la que cerraron de una forma un tanto sosa.

La verdad es que nos dejaron con ganas de más. Apenas tocaron una hora y no cayeron clásicos tan grandes como Truck Train Trucktor, Crawl Babies o Million Tears. Una pena.

FOTOS:ADOLFO AÑINO

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