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The Pains Of Being Pure At Heart, TClub, Madrid (05-06-2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Nuevo disco, nueva formación, nuevo de sello. The Pains Of Being Pure At Heart han sufrido cambios importantes en los últimos dos años, pero apenas se notan en su directo (y cuando lo hacen, es para mejor). Kip Berman apareció en la sala TClub de Madrid con una banda completamente renovada, y con muchas ganas de demostrar que puede llevar por buen camino su proyecto musical. Y es que, si había algunas dudas de que esta su banda, ayer se disiparon por completo. Berman ya no es aquel chico tímido al que le entraba miedo cada vez que se acercaba al micrófono, y ahora es lo más parecido a una “rock star” (bueno, una “rock star” indie), con sus poses y sus momentos de gloria personal. El primer momento “yo soy el líder” del concierto vino nada más empezar, cuando Berman atacó ‘Art Smock’, la canción que abre su nuevo álbum, con tan solo una guitarra y su voz. Esto era impensable hace unos años –lo de cantar nunca ha sido el fuerte de Berman–, y sin embargo lo hizo bien, seguro de sí mismo, sin los nervios de antaño. Tras esta introducción, tocaba ver cómo funcionaba la nueva banda (los mercenarios, como los llamó un amigo).

Después de tantos conciertos de los Pains, resulta extraño encontrarse con otra gente tocando las canciones que tantas veces has visto en directo. Supongo que por eso la primera canción que tocaron todos juntos fue ‘Until The Sun Explodes’, que es uno de los cortes más directos del nuevo álbum, y que sonó muy bien. Y es que la nueva banda funciona, e incluso la chica que está a los teclados canta mejor que Peggy Wang que, la verdad, no era muy buena cantante. Tras comprobar que podíamos confiar en ellos, se lanzaron a soltar la colección de hits de su primer y segundo trabajo: ‘Heart In Your Heartbreak’, ‘The Body’, ‘Come Saturday’ y ‘Young Adult Friction’ siguen funcionando igual de bien que siempre. Sobre todo la última, que es lo más parecido a un hit que tienen. Además, las tocaron bien, sin muchos de los fallos de sus antiguas visitas (un par de acoples de guitarra sí que cayeron, y Berman tuvo muchos problemas con su instrumento).

Cuando ya los has visto tantas veces, lo que más apetece es comprobar cómo suenan los temas nuevos en directo y qué tal encajan con sus viejos hits. Aquí es donde puede haber más discrepancias entre sus seguidores. Las nuevas canciones son más pop, y en ellas las guitarras no rugen tanto como en las anteriores. Incluso tienen momentos en los que están más cerca de Belle & Sebastian que de Ride, pero eso también tiene su punto. Los dos temas en los que da todo el protagonismo a la chica (‘Kelly y ‘Life After Life’) sirven para liberar un poco los oídos de tanta distorsión, y ‘Simple And Sure’ y ‘Eurydice’ funcionan como nuevos hits, aunque de momento no llegan al nivel de éxito que tienen ‘This Love Is Fucking Right!’ (se la dedicó a un tal Francisco, que al parecer es el novio de su prima) y ‘The Pains Of Being Pure At Heart’, con la que cerraron la primera parte del concierto de forma contundente y ruidosa.

Para el bis, Kip Berman se dejó otro momento en el que poder lucirse él solo, y se atrevió con ‘Ramona’, la cara b de ‘Young Adult Friction’. Triunfó, y mucho, ya que recibió una ovación del público cuando dejó de cantar y se puso a rasgar efusivamente su guitarra. Tras ella, tocaba el inevitable tema nuevo (‘Masokissed’) y el hit con el que supuestamente tenían que cerrar el concierto, que no fue otro que ‘Everything With You’. Pero el público quería más, y los neoyorquinos salieron otra vez y nos dejaron una preciosa ‘Beautiful You’, en la que demostraron que pueden seguir haciendo esos temas densos de guitarras potentes y ruidosas.

Estuvieron poco tiempo encima del escenario (no llegó a los 70 minutos), pero no les hizo falta más para convencer. Y es que parece que a estos nuevos Pains les queda mucha vida por delante.

Fotos: Adolfo Añino

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