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Other Lives, Moby Dick, Madrid (03-07-2015)

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No he asistido a muchos conciertos en la sala Moby Dick, pero dudo que se pueda llenar más de lo que se llenó el pasado día 3 para ver a Other Lives.

Era su primera visita a Madrid (ya habían actuado en España en el Primavera Sound del 2012) y ha sido posible gracias al empeño de sus fans a través de la plataforma Cooncert.

Los de Oklahoma ya llamaron la atención con su anterior disco “Tamer Animals” donde dieron un gran salto desde el folk de cámara de su primer disco hacia un estilo más rico y complejo que bebía tanto de Radiohead (quienes los eligieron de teloneros para su gira del 2012), como del folk, el post-rock, el pop orquestal, y las bandas experimentales de finales de los 60. Con “Rituals” (su tercer disco y el que vinieron a presentar) han seguido en esa línea, depurando un estilo que cada vez es más personal y va más allá de las referencias mencionadas.

Aunque en las fotos promocionales y en algunas actuaciones para los medios americanos han aparecido como trío, el pequeño escenario de la sala madrileña acogió a cinco personas. Cinco músicos que, excepto el batería, se fueron intercambiando durante el concierto un auténtico arsenal de instrumentos (guitarras eléctricas y acústicas, bajo, varios teclados, dos violines, xilófono, trompeta, percusiones varias, y algún que otro cacharro de extraño origen). Esto hizo que las canciones no perdieran la riqueza de matices y arreglos que puede oírse en las versiones de estudio. Pero además la música de Other Lives en directo se hace grande, muy grande, y la contención y equilibrio que se puede apreciar en sus trabajos de estudio se torna en intensidad desatada y contundencia, sin que ello se traduzca en una simplificación excesiva o en un endurecimiento gratuito de su sonido.

Por supuesto no faltaron canciones de “Rituals” como “Easy Way Out“, “English Summer“, o los singles “Reconfiguration y “2 Pyramids”, más otras principalmente de “Tamer Animals”.

Jesse Tabish, cantante del grupo, nos dijo que normalmente hacen eso de anunciar un último tema, retirarse, hacerse un poco de rogar, y volver para un bis, pero que está vez nos iban a ahorrar el numerito y simplemente seguirían tocando . Y así lo hicieron.

El tono general podría describirse como épico, un sonido contundente e intenso que no dejó indiferente a nadie. Una combinación de atmósferas envolventes y folk rock terrenal que arrancó grandes ovaciones de un público que salió muy gratamente sorprendido de cómo se las gastan estos en directo.

Como no podía ser de otra manera dieron las gracias a su efusivo público madrileño y prometieron volver. Yo espero que lo hagan, y pronto.

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