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OMD, La Riviera, Madrid (15-02-2018)

Autor:  | Google+ | @curtillo

Con una sala a reventar, y un público entregado desde el primer segundo, es imposible hacer un mal concierto, pero si encima tienes la colección de canciones con la que cuenta OMD, te puedes encontrar con una de esas noches memorables. El dúo de Liverpool se presentó sin banda, y con una buena ristra de sonidos pregrabados, pero las ganas que le pusieron, su sentido del humor, y su simpatía, hicieron que nos olvidáramos de que, casi toda la música, salía de un ordenador. A pesar de que ellos mismos no pararan de recordárnoslo con sus continuas bromas al hecho de no llevar banda (impagable lo de bautizar la trompeta de ‘(Forever) Live And Die)’ como “computer solo”).

“New songs, old songs, and dancing songs”. Con esta frase de Andy McCluskey podríamos resumir perfectamente sus casi dos horas de concierto. Lo que tenía que ser la presentación de su último trabajo, el irregular “The Punishment of Luxury”, se convirtió en una auténtica orgia de hits, y en todo un repaso a su carrera. Es más, de sus tres últimos discos, solo cayeron seis temas. Que, dicho sea de paso, no desentonaron con los grandes hits de su carrera. Sobre todo la potente ‘Isotype’, que cayó a las primeras de cambio, y ‘One More Time’, una balada que ya huele a clásico. Pero la gente tenía ganas de mirar hacia atrás, y con ‘Messages’ se vivió el primer gran momento de la noche. Y es que, a pesar de que nos encanta ver a McCluskey practicando sus bailes espasmódicos, chocar la mano con la gente de las primeras filas, y no parar quieto ni un segundo, también nos encanta verle coger el bajo. Más que nada, porque eso significa que volvemos a principio de los ochenta. Es, sin lugar a dudas, su mejor época, y no tuvieron ningún reparo en revisitarla. Los tres singles de “Architecture & Morality” fueron recibidos con gran entusiasmo, y con la impresionante ‘Maid Of Orleans’ se llevaron una ovación que se fue más allá del minuto.

Cualquiera que conozca un poco la carrera de OMD, sabe que también tienen una faceta mucho más pop. Con ella, lograron meterse en el mercado norteamericano, y conseguir el que, según McCluskey, es el hit de su carrera. ‘If You Leave’ es un temazo que, para colmo, hicieron en apenas un día, pero en España no llegó a ser el cenit de su carrera, como sí lo fue en Estados Unidos. Por eso no fue celebrada con tanto entusiasmo como esperaba el grupo, a pesar de que la ejecución fue perfecta. Sin embargo, temas como ‘Tesla Girls’, ‘So In Love’ y ‘Locomotion’, sí que fueron toda una fiesta de pop bailable. Por cierto, al atacar estas dos últimas, comentaron que, si había algún “cultureta musical” en la sala, ese no era su momento. Pero, si hay algo que caracteriza a OMD, es su capacidad para hacer canciones de pop imperecedero, tanto en su faceta más experimental, la cual echamos un poco de menos (no hubiera estado mal algún tema del fantástico “Dazzle Ships”), como en su faceta más comercial. Y claro, que mejor forma de cerrar una primera parte de un concierto que con ‘Enola Gay’. El mayor hit de su carrera, y una de las mejores canciones de los ochenta, fue recibida como tal, entre ovaciones, canticos y bailes desenfrenados. No defraudó.

Al igual que el resto del concierto, el bis fue una mezcla de sus dos facetas. Lo empezaron muy pop, con una celebrada ‘Pandora’s Box’, y con la preciosa ‘Secret’, pero, para acabar el concierto, tocaba coger el bajo de nuevo, y volver al principio de su carrera. Como bien dijo Andy McCluskey, ‘Electricity’ fue la primera canción compusieron, y su primer single, así que fue lógico que la eligieran para cerrar la noche. Además, es uno de sus mayores éxitos, por lo que el “momentazo” estaba asegurado.

A sus casi sesenta años, OMD están muy buena forma, y lo que es mejor, están contentos y orgullosos de su legado discográfico, el cual tocan con ilusión de unos adolescentes. La única pega de la noche fue que no se trajeran a su banda, aunque prometieron volver pronto con ella. A ver si es verdad.

Fotos: Adolfo Añino

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