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Novedades Carminha + The Parrots, Ochoymedio Club, Madrid (12-11-2015)

Autor: | @Forjanes_AS

Estamos en la semana de la inmersión galega friendly. Empezó con la publicación gratis del nuevo disco de Terbutalina (‘Al otomano se le va la mano’) en su Bandcamp, siguió la desconcertante nueva canción (‘Desmadre Estigio’) de los apóstoles del noise nacional Triángulo de Amor Bizarro y remataron el asunto Novedades Carminha, plantando una pica en la capital con el fin de gira de presentación de ‘Juventud Infinita’ durante el 15 Aniversario del Ochoymedio.

Fue un jueves noche de esos que, en Madrid, pueden convertirse en preludio para grandes hazañas, sonoros fracasos y borracheras de dejar el hígado tieso. Digno de poner la oreja con disimulo y dejarse maravillar por el pelaje y las ocurrencias de la concurrencia. De tener en la cola delante a una canadiense sin pinta de enterarse de lo que iba a ver, detrás a una adolescente hablando de los ‘SuperLike’ de Tinder (o algo así), uno en la barra pidiendo licor de hierbas y terminar meando codo con codo con un hincha del Depor con camiseta y todo.

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Como calentamiento previo pusieron la madera The Parrots, los Black Lips de Malasaña, bien rodeados por su hinchada, antes de que apareciesen Novedades Carminha y su punk y garage bien revuelto y agitado, herederos como son del buen hacer de sus paisanos Siniestro Total para las sentencias lapidarias y la rima directa y corrosiva. “¡Qué pasa subnormales! ¡Hemos venido a por la pasta!”, fue el saludo de su cantante, Carlos Pereiro, tuneado con su gorra de Capitán Stubing. De un grupo que se conoció estudiando Periodismo es evidente que no puede salir nada bueno. Más bien maldades como ‘Asociación de Amigos del Islam’ (“En el harén lo pasamos bien…”), revisiones trasnochadas de los Beach Boys (‘Fiesta Tropical‘), homenajes a la tierriña (‘Capricho de Santiago‘), rodillazos a la entrepierna de la corrección política (“Me dices que me quieres, pero que puta eres”, en ‘Te vas con cualquiera’) y guiños que los treintañeros sólo podemos encajar con una lágrima: de montárselo en un Ford Escort, al Vaquilla y las pesetas.

Al ser fin de gira se dieron el gustazo completo invitando a El Coleta, rapper y quinqui, o a la inversa, melena de un metro, chándal abierto, riñonera y cordón de oro al cuello, para tocar entre todos ‘Más cornás da el hambre’. Indescriptible unión. Lanzados ya como un torpedo, fueron finiquitando la noche con la inquina de ‘Amor rural‘ y lo que todos esperaban, ‘Antigua pero moderna’, paradójicamente uno de sus himnos-puya menos hirientes, pero el que les ha abierto el hueco por donde colarse. “¡Ruido, carallo!”, reclamaron varias veces. Ya lo trajeron ellos. El ruido, en Galicia, viene últimamente de serie.

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Fotos: Alba Montero (El Ukelele)

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