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No Age, Sala Heineken, Madrid (30-03-2011)

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Con la llegada de la primavera, vuelve el Heineken Music Selector, una de las muchas apuestas de cervecera por la música de calidad. En este caso, es una selección de conciertos de bandas punteras por las salas de todo el país –este año tenemos a las Vivian Girls, a The Human League o a Nacho Vegas entre otros– . Además, no hay excusa que valga, ya que las entradas son de lo más asequibles. Por eso mismo, no deja de ser curioso que, al casi ridículo precio de 12€ (14€ gastos incluidos) los angelinos No Age no consiguieran ni media entrada en la sala Heineken, que no llega a las mil personas de aforo.<

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Con la llegada de la primavera, vuelve el Heineken Music Selector, una de las muchas apuestas de cervecera por la música de calidad. En este caso, es una selección de conciertos de bandas punteras por las salas de todo el país –este año tenemos a las Vivian Girls, a The Human League o a Nacho Vegas entre otros– . Además, no hay excusa que valga, ya que las entradas son de lo más asequibles. Por eso mismo, no deja de ser curioso que, al casi ridículo precio de 12€ (14€ gastos incluidos) los angelinos No Age no consiguieran ni media entrada en la sala Heineken, que no llega a las mil personas de aforo.


El dúo californiano, convertido en trío para el directo, salió a darlo todo y a pelearse con el sonido de la sala (por favor, esto deberían solucionarlo de una vez). No ganaron ninguna de las dos batallas: su repertorio a base de trallazos punkis distorsionados y ruidosos, no termino de cuajar y, además, un concierto así y de más de una hora, se hace pesado, cansino y de lo más aburrido. Tan solo lograron levantar un poco el ánimo del personal (algún espontáneo aprovechó para subirse al escenario y emocionarse “demasiado”) en canciones como You’re Target, Fever Dreaming, Teen Creeps y, sobre todo, en Minor (fue el último tema de la noche y, curiosamente, el único en que se dejaron al teclista en el camerino).

 

A pesar de que los teclados le han dado un toque diferente a su música en su aclamado último disco, en directo estos se comen a las guitarras y a la voz, y se acaba formando un muro de sonido (nada que ver con el de Phil Spector) en el que es imposible distinguir nada. Un servidor se tuvo que ir a la parte de atrás de la sala para poder diferenciar algo y, de paso, no quedarse sordo.

 

Desde luego, lo que único que han demostrado con este concierto es que hay mucha paja en su repertorio –¿a qué vienen, además, esos interludios entre canción y canción?–, y que con 40 minutos van más que sobrados. Vamos, que tienen material para un concierto de festival.

Fotos: Fernando Curto y Alejandro Lanaja

[flickr set=72157626413856880]

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