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Nick Waterhouse, Copérnico, Madrid (28-03-2014)

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¿Sabéis si quedan entradas? Eso fue lo que más se oyó el viernes por la noche en los alrededores de la sala Copérnico de Madrid.
Nick Waterhouse había agotado las entradas puestas a la venta on-line, y un buen puñado de personas estaban merodeando ante la posibilidad de que quedase alguna a la venta en taquilla.

Nora Norman fue la telonera (no anunciada) del evento, ofreciendo una suerte de pop semi-acústico con influencias negroides (soul, blues, funky) tan poco molesto como prescindible y olvidable.

Batería, bajo, teclados, dos saxos y una cantante acompañaron a Waterhouse en el escenario.
Vino a presentar “Holly”, su segundo disco, donde sigue con la formula que tan buenos resultados le dio en su debut “Time’s All Gone”: rock n’ Roll 50’s, soul, y algún pequeño toque “jazzy”.

Comenzó con “High Tiding” (canción que abre “Holly”), para luego ir alternando temas de sus dos discos.
Pequeños clásicos de su primer disco como “Say I wanna Know” o “I can Only Give You Everything” fueron los mejor recibidos aunque el público que abarrotaba la sala mostró entusiasmo de principio a fin.
Tampoco faltaron temas como “This Is A Game” (primer single extraído de “Holly”) o “It nº3”, compuesto por su amigo Ty Segall (del que nos recomendó encarecidamente oír su música en caso de que no la conociéramos). Tampoco se olvidó de mencionar a sus compañeros de sello Allah-Las, a los que ha producido.

Pese a que parecía haber algunos problemas con los monitores de los músicos, el sonido que nos llegó a los que estábamos delante del escenario, y no tras él, fue nítido y contundente. La pequeña sección de viento y la espectacular (en más de un sentido) cantante le dio a los temas un toque más soul que las versiones de estudio, y el teclista (que parecía directamente sacado de The Zombies) armado con un órgano Hammond puso su granito de arena para que aquello tuviese a ratos un aire “mod” de lo más cool.

La anécdota de la noche la pusieron unas “espontaneas” que subieron a bailar al escenario durante uno de los temas en los bises.
El excesivo afán de protagonismo de una de ellas hizo que el improvisado show no fuese muy bien recibido por parte del público que la animaba con gritos a que bajase de una vez del escenario.

Intensos aplausos para despedir al grupo tras hora y pico de concierto, y un buen sabor de boca al dejar la sala.

Fue solo rock n’ roll, pero me gustó (y mucho).

Fotos: Adolfo Añino

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