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Neuman, Joy Eslava, Madrid (19-12-2016)

Autor: | @Forjanes_AS

Ejercer el periodismo nos es, a algunos, una errancia entre carreteras, aeropuertos y ciudades ajenas que te hace empatizar con el trasiego de los músicos y sus giras. Paco Neuman (para mí, con esa melena germana, no puede apellidarse Román y ser de Murcia) lo evocaba durante su fin de fiesta en la Joy Eslava de Madrid, en un bolo de la etiqueta ‘Pop & Dance’. “Todo esto es por culpa y gracias a ‘If’, que llevamos dos años y medio de gira pero ya llegamos al final… y hoy va a ser especial”, avisó.

Hacía, así, el rubio vocalista, guitarrista y alma pensante de Neuman una reflexión de cierre de etapa porque se le cae del barco un componente, el teclista Jesús Peñarrubia. Nostalgia antes de pasar página a un disco (y gira) que será punto de inflexión en su carrera. Por eso, pareció lógico entregarse a las emociones abriendo con ‘Lovers’, una canción acunada por un piano melancólico. Es la música de Neuman, como sintetiza con manga ancha una amiga, “rock lacrimógeno”. Un hombre que soñaba con ser astronauta pero que acabó explorando los recovecos del corazón con sus (nueve) guitarras.

Trazando himnos inmediatos (‘Oh no’, ‘Tell you’), entregando ejercicios de preciosismo eléctrico (‘Too Pretty’) y de fogosa electricidad post-rock, en ‘Friends’ y sobre todo con ‘Sil Fono’, la apertura de aquel ‘Plastic Heaven’ de 2010. También con ‘I Love you’, de su último EP de mismo nombre con el que ha estirado la maratoniana gira. Hubo paradas en ‘Bye Fear/Hi Love’ y ‘Hell’, compuestas con el posie Ken Stringfellow y entre tanta espiral, se desenchufó ocasionalmente, girando a lo acústico en ‘If’ y ‘Kids’. Una hora y 52 minutos atornillados con ‘Battle Starship’ que valen como esplendoroso fresco de lo que es Neuman. El veterano murciano, como L.A., transita por esa franja, una suerte de limbo en la escena española, entre el rock de estadios cantado en inglés para el que tiene materia prima de sobra y la artesanía del disco analógico y los recintos de bolsillo, donde casi puedes tocar esa cabellera nibelunga.

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