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The National, MAD Live! by Sony, Barclaycard Arena, Madrid (31-10-2014)

Autor:  | Google+ | @curtillo

The National fueron los cabeza de cartel de la primera edición del MAD Live! by Sony, un festival urbano en el que también tocaron otras bandas internacionales como The Kooks o Mando Diao, o los nacionales Belako y Grises. Se agotaron las 8000 entradas que pusieron a la venta y fue todo un éxito entre el público mayoritariamente juvenil que pasó esa noche de viernes en el antiguo Palacio de los Deportes.

The National se han convertido en una banda grande a la que ya es imposible ver en una sala de tamaño mediano. Es algo que hemos asumido sus seguidores de toda la vida, pero lo del viernes fue difícil de digerir. El grupo no tuvo la culpa de nada: ellos hicieron el show de siempre, el que ya hemos visto unas cuantas veces este año, pero el escenario no era el adecuado. El Sony MAD Live! trata de fusionar un festival al uso con una fiesta más propia de los 40 Principales, y los de Brooklyn no pintan mucho en ese tipo de historias. Tener que soportar a una animadora chillona que, entre actuación y actuación, trata de que el público cante y baile canciones de Raphael o Icona Pop, no es lo que queremos ver los que asistimos a un concierto de la banda asentada en Brooklyn.

Los que hemos visto a The National tres veces en el último año, sabíamos que no nos íbamos a encontrar muchas sorpresas. Tal vez, lo más novedoso fue la inclusión de Sufjan Stevens a las teclados y a los coros, pero, por lo demás, el show fue el mismo de siempre. El espectáculo sigue funcionando porque su intensidad sigue siendo apabullante y su colección de canciones habla por sí sola. Evidentemente, uno ya sabe qué va a pasar al final del concierto, pero todavía se te puede escapar una sonrisa al ver a Matt Berninger recorrer el recinto, de lado a lado, entre el público. O ver (y escuchar) cómo se golpea la cabeza con el micrófono. Pero los conciertos de The National van más allá de las locuras de su cantante y, una vez más, lo demostraron.

En esta última parte de la gira de su último trabajo, The National han elegido el ‘Riders On The Storm’ de The Doors para salir al escenario, y la verdad es que les viene que ni al pelo. Sus conciertos son como tormentas de emociones, y ellos esos jinetes que tratan de capear el temporal. Eso sí, les costó que el público entrara en el concierto (muchos de los presentes estaban a otra cosa), y hasta que no tocaron ‘Mistaken For Strangers’ y ‘Bloodbuzz Ohio’, los espectadores madrileños no entraron en calor. Tras ellas, siguieron a toda leche (todo el concierto fue a un ritmo trepidante) con una potente ‘Sea of Love’, una épica ‘Afraid To Everyone’ y una contundente ‘Squalor Victoria’ en la que, una vez más, su batería dejó claro que es uno de los mejores del panorama actual.

Sorpresas grandes sólo hubo una, y fue la inclusión de ‘Ada’, un tema de su fantástico “Boxer”, en la que Sufjan Stevens pudo lucirse al piano. Además, le hicieron un pequeño homenaje fusionándola con su ‘Chicago’. También resultó curioso ver que siguen tocando ‘Sorrow’, aquel tema que hicieron 105 veces seguidas para una perfomance en Moma PS1 de Nueva York (muchos otros acabarían odiándola y eliminándola de sus conciertos); aunque lo que más llamó la atención fue comprobar lo bien que funcionan sus canciones más tranquilas e íntimas en estos recintos tan grandes y fríos. Tanto ‘I Need My Girl’ como ‘Pink Rabbits’ –Berninger dedicó esta última a sus hijos por no haber podido estar con ellos en Halloween por tercer año consecutivo– fueron de las más coreadas por el público. Por no hablar del recibimiento que tuvo ‘Fake Empire’, que incluye esa espectacular traca final de trompetas y guitarras.

Poco más se puede decir de este concierto, ya que lo que vino después fue el conocido final que llevan haciendo desde la gira de su anterior trabajo. La apisonadora empezó con ‘Mr. November’, que tuvieron que parar y comenzar de nuevo porque el micrófono no funcionaba, y con Berninger bajándose del escenario para cantarla entre el público. Esto es algo que antes sólo hacía con esta canción, pero ahora ya ni se molesta en subir de nuevo al escenario cuando termina la canción y el resto de su banda empieza a tocar ‘Terrible Love’. El público se lo pasó en grande con este momento, y fueron muchos los que persiguieron a Berninger por las primeras filas. Lo que no sabemos es en qué estaría pensando el resto de la banda: los pobres estabán encima del escenario tocando para un público que está más pendiente de localizar a su cantante. Quizá, cuando acaben esta gira, deberían plantearse cambiar un poco el guión de estas dos canciones, ya que no da mucho más de sí. Tras ellas, ‘Vanderly Crybaby Geeks’, el otro gran cierre clásico de esta gira, en la que toda la banda se adelanta unos pasos en el escenario y la canta a capella y sin micrófono alguno. La verdad es que es un final bonito.

Ha sido un pequeño lujo tenerles en España de nuevo, ya que tras los dos conciertos en nuestro país, sólo les queda su baño de masas en el O2 londinense, concierto con el que acaban una gira en la que han hecho 170 fechas. Les viene bien un descanso.

Fotos: Adolfo Añino

 

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