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Nada Surf + Waters, La Riviera, Madrid (18-02-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

portada nadasurf

No cabe duda de que Nada Surf es un grupo muy querido en nuestro país, y una de las pocas bandas que año tras año siguen ganando adeptos por estos lares. Y es que ya son más de tres lustros de giras –un servidor recuerda la primera vez que se topó con ellos en el ya difunto Festimad de Mostoles, en el que presentaban su primer trabajo– en los que la banda neoyorquina ha sabido ganarse al público español a base de buenas canciones, buen directo y de una simpatía y naturalidad de la que pocos grupos hacen gala.


En esta ocasión venían acompañados de Waters, la nueva banda de Van Pierszalowski tras dar carpetazo a Port O'Brien. Los de San Francisco ofrecieron 45 minutos de puro rock alternativo, que nada tiene que ver con los ramalazos folk a los que nos tenía acostumbrados Pierszalowski. Sonaron potentes y contundentes, pero sus canciones no llegaron a conectar con el poco público que había a esas horas en la sala. Quizá fue porque su música suena como la de demasiadas bandas de indie-rock de los noventa. Lamentablemente, no han dado con esa canción que hace que el público se quede con su propuesta a las primeras de cambio. Personalmente, de todo su concierto me quedo con For The One –que por algo es el single– y con la potente Back To You. Eso sí, son muy majos y muy profesionales.

Ya con La Riviera hasta la bandera, salieron Nada Surf a dar otro de esos conciertos en los que sales con una sonrisa de oreja a oreja. Hace ya unos años que los de Nueva York se han convertido en un cuarteto, y la segunda guitarra del gran Doug Gillard (de Guided By Voices) hace que sus directos suenen más contundentes y compactos. Además, últimamente les acompaña de gira Martin Wenk (de Calexico), que con sus teclados, su teremín y su trompeta le da un toque interesante a muchos de los éxitos de la banda.

Nada Surf venía a presentar The Stars Are Indifferent To Astronomy (Ernie Records) y, como era lógico, el repertorio estuvo centrado en el nuevo trabajo, del que cayeron siete temas. Aunque no tocaron No Snow On The Mountain –mi preferida–, pudimos comprobar cómo estás nuevas canciones encajan perfectamente con su antiguo repertorio. Y es que los neoyorquinos basaron gran parte de su concierto en los temas más enérgicos de su carrera, con lo que canciones como Clear Eye Clouded Mind, Waiting For Something, Teenage Dreams, o esa maravilla power-pop llamada Jules And Jim, venían como anillo al dedo. La pena fue que el sonido de la sala no acompañó demasiado en alguno de esos temas más guitarreros.

Evidentemente, no faltaron muchos de sus mayores éxitos –aunque no hubiese estado mal que se hubieran acordado más de sus dos primeros trabajos–, y canciones como Happy Kid, Hi-Speed Soul, The Way Your Wear Your Head (que, con tres guitarras, sonó de lo más contundente) o See These Bones, volvieron a triunfar entre el público madrileño. Además, cuando decidieron calmar el ambiente, lo hicieron con una tremenda Killian's Red, con When I Was Young –aquí se pudo comprobar, en un estupendo solo de guitarra, lo bueno que es Gillard– y, por supuesto, con 80 Windows, todo un clásico de su repertorio, al que le han añadido un solo de trompeta que da bastante juego.

Como era de esperar, cayó una version: mientras que el en resto de la gira europea están tocando el Enjoy The Silence de Depeche Mode, aquí nos deleitaron con el Evolution de Mercromina. Su versión es una maravilla, así que, aunque soy muy fan de los de Basildon, me alegro de que optasen por la canción de los albaceteños. Además, me quedé sorprendido de lo bien que canta en castellano Matthew Caws.

Para el primer bis de la noche se dejaron Blonde On Blonde –después de su último trabajo, Let Go es el que se lleva la palma en su repertorio–, Looking Through y, por supuesto, Always Love (por la reacción del público madrileño, se confirma como su mayor hit hasta la fecha).

El público pedía que salieran al escenario una tercera vez, y que mejor que hacerlo con la canción que les dio a conocer en todo el mundo. Y es que parece que ya no le tienen rabia a Popular, que, para bien o para mal, marcó el principio de su carrera. Lo que no se puede negar es que la canción sigue triunfando, ya que pocos eran los que no coreaban eso de "I'm Head Of The Class, I'm Popular". Para cerrar, volvieron a recurrir a Blankest Year, un tema de lo más festivo que dejó al público feliz y con ganas de más, y eso que casi tocaron dos horas.

Fotos: Adolfo Añino


 

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