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Nacho Vegas y amigos, Palau de la Música, Barcelona (27-01-2012)

Autor: | @indienauta

nachovegasplanetas

Por más que la historia se repita una y otra vez, nunca deja de asombrarme el poder de convocatoria que tiene un tipo como Nacho Vegas. Aunque después de que La Zona Sucia ( Marxophone, 2011) se colara en las listas de los más vendidos y algunos incluso lo tacharan de mainstream, Nacho Vegas sigue siendo uno de aquellos artistas que le exigen a uno un plus de atención y –sí, vale- una cierta paciencia si pretende adentrarse en su particular universo. Aún así, durante años, el asturiano ha conseguido crear alrededor de su figura ésa especie de aura de leyenda imprescindible, de suerte de gurú del indie patrio que hace que en cada uno de sus conciertos cuelgue inevitablemente el cartel de “sold out”.


Ayer, por supuesto, no fue una excepción a ésa norma y un Palau de la Música lleno hasta la bandera, esperaba a Vegas, recién llegado de Colombia, dónde había participado junto al cada vez más imprescindible Abraham Boba en el Festival Centro de Bogotá con una excelente acogida. Sabíamos que iba a ser un concierto con amigos, intuíamos que serviría como presentación ante la sociedad Barcelonesa del EP Cómo hacer Crac ( Marxophone, 2011), su último trabajo y quizás el más reivindicativo de su carrera, disponible en descarga directa en la web de Radio 3. Pero lo que encontramos los que ayer tuvimos la suerte de ver a Nacho Vegas en el Palau, dentro de la programación del 13º Festival del Mil.leni, fue algo muy diferente a lo que el artista venía ofreciendo en sus últimos conciertos.

“Van a ir subiendo unos amigos, a tocar canciones de desamor y resistencia” advertía un Vegas de riguroso luto antes de dar paso al primero de los invitados, Raül Férnandez, “Refree”. Junto a él tocó la primera de las versiones agrupadas bajo el epígrafe de la resistencia: “Los Dos Gallos”, de Chicho Sánchez-Ferlosio ( sí, sí, el hijo del falangista Sánchez-Mazas y hermano de Rafael Sánchez-Ferlosio autor de “El Jarama”). Antes, había desprecintado él mismo-nadie mejor para hacerlo- la caja del desamor con dos temas de La Zona Sucia: “Cuándo te canses de mi” y “La Gran Broma Final”, seguidos de “La Fiesta” uno de los temas de Cómo hacer Crac.

Los que esperaban un setlist al uso, toparon de frente con un concierto que parecía pensado ex profeso para la ocasión. Pocos hits sonaron ayer en el Palau. A cambio, pudimos escuchar a Fernando Alfaro (Surfin’ Bichos, Chucho) cantar junto a Vegas “En el Pozo María Luisa” una triste canción popular asturiana, convertida en el himno de los mineros, a Mar y Alicia Álvarez (Pauline en la Playa) interpretando una versión en bable de “The Partisan” de Leonard Cohen y acompañando a Vegas en las dos siguientes canciones de desamor ( “Perplejidad” y “Taberneros”) y a Roberto Herreros, de Grande Marlaska ( “Ése Morenazo”, Nacho dixit), poniendo el punto y final antes de los bises con una versión de “This Land is Your Land” de Woody Guthrie, a la que gradualmente se fueron añadiendo todos los invitados de la noche. Momentazo.

El Asturiano ofreció un único bis, pese a la insistencia del público, que quizá había echado en falta alguno de los clásicos. Pero Nacho Vegas es así: había decidido de antemano cuál iba a ser el tono del concierto y, visto en perspectiva, ceder ante “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, “Que te vaya Bien Miss Carrussel” o incluso algunos de los grandes temas del injustamente denostado El Manifiesto Desastre ( Limbo Starr, 2008) o de La Zona Sucia, hubieran arruinado la atmósfera que Vegas y sus amigos habían creado en el Palau. Un sutil gesto de uno de los backliners, disipó las esperanzas de una
posible reaparición y provocó una nueva pataleta (literal) del público que seguía ocupando sus asientos.

Fue, en definitiva, un concierto cálido, aún con la distancia a la que Vegas se sitúa en ocasiones y con pocas concesiones al pasado. Quizá sea un síntoma del cambio que se aprecia en un Nacho Vegas que-aparentemente-bebió agua durante en todo el concierto y en el que se apreciaba una incipiente y saludable barriguita. ¿Se nos estará haciendo mayor el enfant terrible?

 

Foto: Rafa Piera (Archivo Indienauta.com)

 

 

 

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