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Morrissey, Razzmatazz, Barcelona (29-04-2015)

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Antes de empezar el concierto, en el telón blanco que oculta el escenario se proyectan videos: los Ramones y Charles Aznavour, Penetration y poesía beat, cine clásico y toreros lanzados por los aires. Y New York Dolls, por supuesto. Así es Morrissey. Excesivo, heterodoxo, polémico; en difícil equilibrio en su puente de drama glam rock entre el punk y el clasicismo.

No tuve ocasión de verle hace unos meses en su primera actuación en solitario en Barcelona, pero era consciente de que íbamos a ver un repertorio lógico, centrado en su reciente “World Peace is None Of Your Bussiness”, pero discutible como mínimo. Sin embargo empezar con la incontestable “Suedehead” elimina cualquier rastro de cinismo. Es Morrissey, Mozz para los amigos y los fans acérrimos (“¿No lo sois todos?”, bromea -o no-), demuestra estar en plena forma y te gana con su curioso carisma de divo crooner y con su fantástica voz.

Inevitablemente, el concierto tiene altibajos con un artista casi siempre muy por encima de su propio repertorio. “World Peace is None Of Your Business” no es de lo mejor de su currículo, y dar más protagonismo a la cacofónica estrofa final en español (“paz mundial/es asunto que no le concierne”) no lo mejora. “Neal Cassidy drops dead” no está exactamente a la altura que merece la beat generation que homenajea. “Istanbul”, “The Bullfighter Dies”… en general todas las canciones, y fueron muchas, de su último disco no resisten la comparación con sus clásicos. Pero en casi todas, la fuerza de la interpretación de Morrissey acaba imponiéndose hasta convertirse en auténticos triunfos en algunos momentos, como la majestuosa épica con la que revistió a “I’m not a man”, elevándola de apreciable a emocionante.

Muy pocas concesiones hubo a los fans de The Smiths, como en la anterior visita. Si en octubre hubo que conformarse con disfrutar de piezas capitales como “The Queen Is Dead” o “How Soon Is Now” en esta tuvimos que hacerlo con “Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before” y “She said”, aparte del apocalíptico final pro-PETA (video animalista realmente impactante y desagradable incluido) de “Meat is Murder”; diamantes tan brillantes como escasos. Tampoco acudió prácticamente a sus clásicos como solista, a excepción de la esperada “The First in The Gang To Die” que encima parece que se empeñó en sabotear con unos arreglos no muy acertados. No lo logró, pero hombre, no te traigas un kit de batería digno de la banda heavy más épica, bombos y gong incluidos, para luego tocar un tema tan vibrante con maracas.

Un único bis con, por supuesto, la insuperable “Every day is like Sunday” para que por fin pudiéramos desgañitarnos en comunión con el mito. Una comunión real en el caso de nuestro querido DJ Luis Le Nuit que por segunda vez logra abrazar a su ídolo en pleno escenario, y es un momento emotivo cuando sabes lo que significa para él. El concierto termina, Mozz nos lanza su camiseta y desaparece. Nos podríamos quedar con la sensación agridulce de saber que podría ser mucho, mucho más, pero me niego a ello. Disfruté. Esto es lo que es un concierto de Morrissey en 2015. Y francamente, no es en absoluto despreciable.

Foto: Adolfo Añino (perteneciente al concierto en el Barclaycard Center de Madrid)

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