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Meshell Ndegeocello, Teatro Lara, Madrid (18-4-2013)

Autor: | @adolf_ito

meshell portada

Cuando vi el anuncio del concierto de Meshell Ndegeocello, me acordé de aquella versión del Wild Night de Van Morrison que interpretaba a dúo con John Mellencamp en el álbum de este último (“Dance Naked”, de 1994). Durante un par de días no pude quitarme de la cabeza la línea de bajo de esa canción, que tocaba Meshell como nadie, pero me era difícil recordar más temas suyos (quizá tres o cuatro, y eso que tengo algunos CDs de ella en casa). Quizá el problema es que es difícil asociarla a un solo estilo musical. Lo que mejor la define es su eclecticismo.


En esta ocasión, Estrella Galicia y sus “Pequeños Grandes Momentos 1906” nos la traían al Lara, aprovechando la gira de su nuevo disco. Venía a presentar “Pour Une Âme Souvraine, A Dedication To Nina Simone”, un trabajo en el que repasa sus temas preferidos de la gran cantante americana. El Lara estaba casi lleno para ver cómo sonaban esas canciones en directo. El público sabía que no iban a estar sobre el escenario los excelentes cantantes que colaboraron en el álbum (Sinead O’'Connor, Lizz Wright, etc.), pero lo que no nos esperábamos era la ausencia de batería. Que sólo fuera guitarra, el bajo de Ndegeocello y teclados, le dio al sonido un toque demasiado ambient, aunque fue un buen concierto (la disposición de los teclados y la pinta del músico le convertían en un cruce entre Nacho Cano y Tamariz).

Desde el principio, Meshell Ndegeocello dejó claro que iban a tocar los temas de Nina Simone (aunque comenzaron con un psicodélico Tomorrow Never Knows, de The Beatles, dijo que iba a ser un concierto de “covers”). Y así fue hasta prácticamente el final de la noche. Entre canción y canción, aparte de presentarlas, comentó también alguna anécdota. Dijo que en todas las entrevistas le preguntaban por qué hacía una versión de una versión en el concierto (Suzanne, de Leonard Cohen), y comentó que la hacía porque, aunque la de la Simone era la versión por excelencia (“quintessential”), quería aportar su visión personal. También confesó que era su primera visita a Madrid y que, de camino al teatro había visto mucha prostitución. Preguntó si estaba permitida en España y después se refirió a una de sus películas favoritas, Midnight Cowboy, para hacernos una pregunta que se hacen los protagonistas en el film: “¿Qué prefieres ser, una puta o un ladrón?” Y dijo, pensativa, que ella seguía haciéndose la pregunta y no sabía qué contestar (fue un momento realmente extraño).

Meshell Ndegeocello, aparte de tocar muy bien el bajo, tiene una voz no excesivamente potente, pero delicada y muy bonita, lo que le viene de maravilla a los temas de Nina Simone. Interpretó prácticamente todo el disco (Real Real, Suzanne, Feeling Good –de la que dijo que a ella le ponía triste–, o Black Is The Color Of My True Love’s Hair –la primera canción que escuchó de la Simone, cuando llegó a Nueva York con veintiún años–). Cerró la primera parte del concierto con Please Don’t Let Me Be Misunderstood y volvió al escenario para los bises, que empezaron con Four Women. Para cerrar su actuación, se salió del songbook de la Simone y nos ofreció dos excelentes temas: Oysters (de su anterior trabajo, Weather, producido por Joe Henry) y Pink Moon (una versión del tema de Nick Drake de la que dijo sonriente que la tocaban para que nos fuéramos contentos a casa).

Fotos: Adolfo Añino

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