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Mercromina, Joy Eslava, Madrid (31-10-2014)

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Hay reuniones y reuniones. Bandas que marcaron un hito y que siguen en forma y defendiendo con orgullo su legado. Y otras cuya vuelta no tiene ningún sentido, más allá de la pura estrategia comercial. La vuelta de Mercromina a los escenarios para celebrar el 25 aniversario del sello Subterfuge fue una alegría para sus acólitos y la recuperación de una de las mejores bandas de la independencia española de la década de 1990. El quinteto albaceteño demostró que siguen sonando contundentes y vigentes.

Mercromina fue una de esas bandas sustanciales que combinó a la perfección pop elegante, noise y space rock. Y es que no olvidemos que Joaquín Pascual es uno de los compositores más brillantes de nuestro país, y que junto a Fernando Alfaro lideraron esa banda fundamental que es Surfin’ Bichos. Con tan sólo cinco discos entre 1995 y 2005, culminados con ‘Desde la montaña más alta del mundo’, crearon algo propio, muy instrumental que trascendía las modas, con una experimentación sonora digna de elogios.

Su concierto de Madrid, tras su paso en junio por el Día de la Música en el cuadro del mencionado aniversario de Subterfuge, fue un sentido homenaje a su trayectoria. Demostraron el perfecto estado de forma del quinteto. Y sonaron pletóricos, con una contundencia y una calidez de matices impresionante. Un repertorio redondo que repasó su discografía con especial atención en ‘Bingo’ (1997), su obra magna. No faltó la mirada a sus inicios de ‘Acrobacia’ (1995). Unas visuales que arropaban sus disertaciones sobre estar desubicado en el mundo, sobre universos científicos y naturalezas posibles, con geometrías, animaciones, moluscos y otros elementos curiosos.

El concierto del viernes estuvo a un nivel soberbio, aún mayor que su actuación en el FIB de 2002. Los bises de “Evolution” y “En un mundo tan pequeño”, ésta última con los coros de Ángela Pascual,  fueron  el colofón ideal a una noche de memoria y reencuentros con una banda singular que creó un universo mágico y vibrante.

Foto: Alejandro del Estal

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