Publicidad

Mark Lanegan, Apolo, Barcelona (1-04-2012)

Autor: | @indienauta

marklaneganbcn

“¡ Todavía Quedan grunges!”, pienso para mí, mientras busco sitio en un Apolo lleno hasta la bandera. Pero grunges de verdad, oiga: nada de reconversiones a indie que en su momento militaron de forma más o menos implicada en las filas del sonido Seattle ( una servidora, sin ir más lejos), con sus camisas de cuadros, sus greñas descuidadas, sus vaqueros rotos e-incluso- su cierto punto de nihilismo. Todo muy noventas. Incluso los Creature With the Atom Brain, encargados de telonear a Lanegan, destilan actitud con su rock guitarrero y embrutecido que, aún siendo de manual, no parece desentonar con el clima del concierto.


Aunque el que fuera líder de los míticos Screamin’ Trees ha venido haciendo parada en Barcelona de forma más o menos regular en los últimos años, el concierto de presentación de su Blues Funeral ( 4AD ltd, 2012) parecía más esperado que de costumbre. Quizá por el hecho de que las últimas veces que nos ha visitado lo ha hecho con otros proyectos ( Soulsavers, The Gutter Twins, Isobel Campbell) o ha ofrecido una puesta en escena de corte más bien intimista, volver a ver a Lanegan en solitario era todo un aliciente, pese a la controversia y la división de opiniones generada ante su último trabajo.

Lanegan, huelga decirlo, no es la alegría de la huerta ( ¡ése nihilismo grungie!) y las cosas, según pudimos ver en el Apolo, no parecen haber cambiado. El de Seattle salió al escenario, con total look negro y, sin mediar ningún tipo de saludo a sus fieles, se arrancó con “The Gravedigger’s song”, el siniestro y prometedor avance de Blues Funeral, pasando por “Hit the City” y “Weeding Dress”, de Bubblegum ( Beggars Banquet, 2004) , su anterior trabajo. Así, fue alternando temas de sus dos últimos discos, incluyendo en el setlist un tema de los Screamin’ Trees, ( “Crawlspace”) para deleite de algunos nostálgicos y una versión de “Creaping Coastline of Lines” de Leaving Trains.

Por lo demás, en líneas generales, cabe destacar la buena transposición al directo que tiene Blues Funeral perdiendo su , en ocasiones, chirriante base electrónica y optando por dar fuerza y protagonismo a las guitarras. Una fuerza que le sienta especialmente bien a temas como “Ode to Sad Disco” uno de los mejores tracks del último trabajo de Lanegan junto a “Harborview Hospital”, que, a sabiendas de su magnitud, el de Seattle se reservó para el único bis de un concierto que resultó ser aséptico en su ejecución y al que únicamente la entrega del público le aportó algo de calidez. Es lo que tienen los de Seattle: en los noventa lo llamaban pesimismo vital. Hoy lo llaman actitud. Queda mucho mejor.

Foto: Meritxell Rosell

 

 

 

To Top