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Manic Street Preachers, Razzmatazz, Barceloan (2-05-2012)

Autor: | @indienauta

manicsbcn

Los Manic Street Preachers finalizaron en Barcelona la minigira que los ha llevado por diversas ciudades europeas durante el pasado mes de abril. Esta serie de conciertos se enmarcan dentro de la promoción de su último disco titulado “National Treasures – The Complete Singles” que, publicado en el mes de octubre del año pasado, recopila todos sus singles publicados hasta la fecha.


A pesar de tratarse de una ocasión única en España para ver al grupo y tras saber que se tomaran un descanso de al menos dos años, la sala Razzmatazz desgraciadamente no colgó el cartel de “sold out”. La verdad es que no es de extrañar si tenemos en cuenta la escasa o nula promoción de los últimos trabajos de la banda en nuestro país. No obstante el público asistente, mayoritariamente treintañero y con algunos fans venidos expresamente desde tierras inglesas, se entregó des del principio y pudo disfrutar de 1 hora y 45 minutos de show.

A diferencia del concierto navideño de más de tres horas que ofrecieron en el O2 Arena de Londres donde tocaron todos sus singles, unos 38, lógicamente en esta ocasión tuvieron que hacer una selección de sus grandes éxitos. Sonaron canciones tan potentes como You love us, Faster, Revol, You stole the sun from my heart o Motwon Junk, así como los ya clásicos y épicos Motorcycle Emptiness, A Design for life, Everything must go o Tsunami.

A nivel general el setlist fue bastante completo y representativo de los más de veinte años de carrera de los galeses, aunque se centro mayoritariamente en los temas editados en la época dorada del grupo, es decir, en la década de los años 90’. Pero al tratarse de singles, que no necesariamente han de ser las mejores canciones, también incluyeron algunos temas que en condiciones normales habrían caído en el olvido, como es el caso There by the grace of God, The love of Richard Nixon o It’s not a war just the end of love.

Cabe destacar que a pesar de las evidentes limitaciones de la sala el sonido fue excelente. Por otro lado, aunque es algo que sucede habitualmente, en ocasiones se abusó de los samples de piano o teclado. La verdad es que es algo extraño ya que en otras giras o conciertos sí que han contado con la presencia de un teclista. Quizás se deba a la crisis…

Por lo que se refiere a la escenografía, el set estaba perfectamente decorado con diferentes elementos de estética kitsch. Destacaban varias figuras de espejos, entre ellas un leopardo y un maniquí, así como dos árboles con luces violetas. En el fondo del escenario había una gran lona con la imagen de la portada de su último disco.

Tanto el vocalista del grupo, James Dean Bradfield, como el peculiar bajista, Nicky Wire, se mostraron muy comunicativos con el público, gastando alguna que otra broma y elogiando las bondades de la ciudad condal. Solamente se les tendría que achacar la celeridad que mostraron en las transiciones entre canciones, vamos que parecía que tenían algo de prisa por acabar. Tampoco faltaron los momentos nostálgicos en los cuales recordaron y dedicaron canciones al desaparecido letrista y guitarrista de la banda Richey Edwards.

La velada finalizó con el archiconocido e inspirado en la Guerra Civil española If you tolerate this your children will be next. Fue un colofón bastante apoteósico pero, como ya es costumbre en los conciertos de los Manics, no regalaron ningún bis, algo que siempre decepciona al público, reacio a abandonar la sala de forma tan repentina.

Foto: Emiliano Hinojo

 

 

 

 

 

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