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Maga, Teatro Lope de Vega, Sevilla (19-10-2010)

magaportada

Hace algo más de un año, tuvimos la oportunidad de ver en la Sala Obbio de Sevilla a Maga en formato acústico, probando en directo algunas de las canciones que meses más tarde conformarían “A la hora del Sol”, el que para mí es el mejor disco de Maga hasta la fecha. Ya en aquel momento, vislumbramos un cambio en la banda sevillana, algo que hemos podido confirmar el pasado 19 de octubre en el Teatro Lope de Vega, con una puesta en escena espectacular en un escenario mágico, que enmarcó un set list valiente con protagonismo absoluto de su último trabajo.


Sin previo aviso, sobre un escenario apenas iluminado se vislumbran las siluetas de los cuatro músicos, mientras el volumen de la música va subiendo muy poco a poco, insinuando progresivamente los acordes de “Harás y romperás” ante el aplauso del público. “Sal y otras historias” es el siguiente tema, después del cual Miguel Rivera nos habla de lo especial que es para él poder presentar “A la hora del Sol” en Sevilla, en un escenario como el del Teatro Lope de Vega. Continúan con “Hoy” y antes de interpretar “Si, pero no lo soy”, nos hablan de la crisis de inspiración en las letras que tuvieron durante la grabación del disco, problemática que se saldó con la composición de Manolo Solo de la letra de ésta canción. Miguel hace un guiño a The New Raemon al interpretarla, ya que comienza cantandola con los primeros versos de “Sucedáneo” del catalán. Durante la canción, Javi desconecta accidentalmente el bajo y al finalizar se disculpa, argumentando que compró un cable demasiado corto, ante la risa generalizada. Los sevillanos juegan en casa y eso se nota, el público está entregado de antemano y disfruta con cada pequeño detalle. Los asistentes corean con palmas el comienzo de “Hasta despertar” y nos sobrecogemos cuando Miguel comienza a cantar “Último mar” sin micrófono, con los ojos cerrados y armado con su acústica en el frontal del escenario. Una de las características más interesantes de Maga en directo, es la capacidad de improvisación en las melodías vocales por parte de Miguel. En “Último mar”, la interpretación vocal roza la perfección. Con una pareja de violinistas como apoyo, interpretan “La balsa” y en la primera concesión de la noche al “Álbum Blanco”, tocan “Como nubes a mi té”. En un set pseudo acústico, la banda se sitúa en torno a César y sus teclados, al “calorcico de César” como bromea Miguel y con una instrumentación muy leve, apenas algunos líneas de bajo, una sutil percusión, e incluso una tuba, interpretan clásicos de la banda como “Dormido”, “Celesta” y “Táctica en la sombra”.

De nuevo ocupando todo el escenario, el fondo se ilumina de rojo amapola e intuimos el movimiento de los músicos sobre el mismo mientras tocan “Martes”, para depués presentar a Ramón Rodríguez de The New Raemon que interpretaría una sobrecogedora versión de “Astrolabios”. La actuación finaliza con “Silencio” y una celebrada “Agosto esquimal”. Con un comienzo gradual, casi irreconocible y digno de un grupo de rock progresivo de los años setenta, la banda toca “Diecinueve” que finaliza con los músicos abandonando el escenario, mientras un sonido distorsionado va haciendose dueño del patio de butacas, a la vez que el público pide con aplausos que Maga vuelva a salir al escenario. Todavía no se ha extinguido ese sonido distorsionado, cuando el grupo vuelve a salir y unos rasgueos de guitarra de Miguel acompañados de la distorsión que todavía reina, anuncian “Des-pi-de” ante el clamor general. El grupo se despide agradeciendo al público la asistencia, pero el clamor es ensordecedor y Miguel vuelve a salir, regalándonos una última cancion, “Intentos de color” esta vez sólo con su acústica.

Nos marchamos del teatro con el alma encogida, con la satisfacción de haber formado parte de un espectaculo precioso y muy personal y tras haber podido comprobar el engrandecimiento de una banda de una sinceridad musical aplastante.


Fotos: Rafael Tovar


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