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Madonna, Estadi Olímpic, Barcelona (21-07-2009)


Nueva parada en nuestro país de la gira mundial "Sticky and Sweet" de Madonna con motivo de su último trabajo, "Hard Candy", y ahora si que le tocó el turno a la Ciudad Condal, que vió el pasado 2008 como una fecha en principio confirmada saltaba al final a Valencia.


Esta claro que Madonna crea expectación, pero en sus últimos trabajos pierde fuelle. La última vez que tuve la ocasión de asistir a un concierto de la Ciccone fue en el año 2001, en Barcelona, donde además arrancaba su gira "Drowned World Tour". Por entonces ya no bailaba todo el rato, hacía los interludios para refrescarse, tomar aíre y cambiarse de vestuario, cogía una guitarra y hacía como que tocaba (o por lo menos eso parecía). Lo que más me impactó fue comprobar que ya no cantaba tan Madonna como siempre, pero con todo fue capaz de secarme las retinas, ya que no pude cerrar los ojos durante las dos horas de show. A eso le sumas 8 años y ¿que obtienes? Que la señora esta cañón, con un cuerpo que quita el hipo (lo del Pilates al final será verdad), que ella se sigue espatarrando como una campeona (aunque ahora se note que le cuesta un poco más), que tira también de breves minutos musicales para ajustarse y lo que ya la ha superado por completo es que ya no canta una nota en su sitio, ni con el Autotune atope. Una pena, no es que la diva haya sido una virtuosa en eso del cantar, pero vamos.

Para colmo ves que un Estadio Olimpico se le queda grande, que a ella no se le ve demasiado volcada con el show y que la escenografía parecía de segunda mano, aprovechando parte de la que (me perdí) ha sido realmente su gran y alucinante "Confessions tour". ¿Consecuencias? Pues bajón, por mucho cohete que tirarán al final.

Arranque del concierto digno para defender un disco bastante regulero, "Hard Candy": pantallas al máximo, coreografías, Rolls Royce en medio de la pasarela (ahí es nada) y proyecciones de dos grandes como son Pharrell Williams y Kayne West, todo a ritmo frenético donde se cuelan canciones como "Candy Shop" o "Vogue". Momento de empatizar con el público al máximo, llegan canciones como "Into the groove", "Heartbeat" o "Holiday", todo lleno de colorido por las proyecciones de Haring. Entre todo este frenesí, a mitad de "Holiday" se marca el homenaje a Michael Jackson. En "Dress You Up" nos mete sampleados guitarreros del "Good Save the Queen" de Sex Pistols y del tema "My Sharona". Pero no solamente serán estas las canciones fusiladas, pues también se podrá escuchar a Eurhytmics, Fedde Le Grand o Felix. El momento más surrealista llega cuando aterriza musicalmente en el Mediterráneo y es capaz de combinar zíngaros, balcanes, árabes, griegos y aíres hispanos en una mezcolanza que más bien sonroja. De pena.

La cosa no mejora cuando le sale la vena Bono, y entonces es capaz de querer hacerte sentir el mal camino que lleva el planeta y lo malos bichos que somos, pero que aún queda esperanza mostrándonos miles de imágenes: desde la Madre Teresa de Calcuta a Barack Obama, pasando como no por el sempiterno Al Gore, y terminado con una frase realmente digna del líder de U2: El planeta te necesita. Ante tal bajón ya ni temas como "4 Minutes", "Frozen" o "Like a prayer" consiguen que te hagan olvidarte de mirar el reloj, aunque realmente consiguieron levantar algo el concierto y la gente, un poco aburrida, parecio despertar del letargo. Eso sí, la traca final con "Give it 2 me", alucinante y watios a cascoporro.

A ver como se replantea el futuro de sus giras, pero yo no la veo metiéndose estos bailes dos o tres años más. ¿Se reciclará en una pseudo Marianne Faithfull pop? Tiempo al tiempo.


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