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Luna + Flowers, Teatro Lara, Madrid (20-04-2015)

Autor:  | Google+ | @curtillo

La banda de Dean Wareham se separó hace diez años, pero la vuelta puntual de Luna podríamos considerarla una reunión a medias. Wareham no ha parado de tocar sus canciones durante estos últimos años, tanto en sus giras en solitario como en las que ha hecho con banda, donde también estaba su inseparable Britta Phillips al bajo. Las canciones de Luna, por tanto, no han caído en el olvido, pero es mucho más apetecible escucharlas con la banda al completo. La prueba es que agotaron las entradas de su primera fecha en Madrid y, además, no defraudaron en absoluto.

Abrieron la noche Flowers, el joven trío británico que debutaba el año pasado con “Do What You Want To, It’s What You Should Do”, un disco producido por Bernard Butler (Suede), que fue una de las grandes sorpresas de 2014. Su indie-pop guitarrero cuenta con la voz profunda, casi operística, de Rachel Kenedy, lo que les hace muy diferentes al resto de sus compañeros de escena. En directo se aprovechan de ello, y consiguen que la distorsión y las dulces melodías se acoplen perfectamente a esa voz que llena escenario. Apenas les dejaron 25 minutos de concierto, por lo que fueron a toda leche, e intentaron tocar todos los palos de su repertorio. Triunfaron con temas como  ‘Joanna’, ‘I Love You’, ‘Forget The Fall’, o ‘Be With You’, con la que abrieron el concierto. Lo malo es que estaban un poco nerviosos, y el hecho de que el patio de butacas estuviera medio vacío, con gran parte de público rajando a grito pelado mientras se tomaba una cerveza en el hall del teatro, no ayudó mucho. Pero bueno, demostraron que tienen talento y buenas canciones. Prueba de ello fue esa ‘Stuck’ con la que cerraron el concierto, en la que Kenedy se quedó sola con su bajo a un lado del escenario, mientras el resto de la banda la observaba desde el otro.

Para cuando los componentes de Luna salieron al escenario, el Teatro Lara ya estaba al completo, con un público entregado de antemano que ovacionó a la banda al escuchar los primeros acordes de ‘Chinatown’, con la que empezaron su concierto. Con ella ya nos pudimos dar cuenta de que el Teatro Lara era el escenario ideal para la música de Luna, que necesita de un buen sonido para que sus guitarras limpias y cortantes no se hagan una pelota. La pasada noche lo consiguieron y, aunque Sean Eden estaba un poco “guitar hero” de más, sonaron a la perfección. Además, estuvieron muy simpáticos y estuvieron de broma con el público durante prácticamente todo el concierto.

La gran duda de esta gira era saber qué tipo de repertorio iban a hacer; si algún disco iba a tener más protagonismo que otro. Poco a poco pudimos comprobar que se iban a ir al clásico repaso de repertorio de toda una carrera, y que en esta gira no toca presentar canciones nuevas. De hecho, un espectador se lo preguntó a Dean Wareham, y este, más o menos, vino a decir que mejor pasar otro tema. Así que lo mejor que podíamos hacer era sentarnos y disfrutar de las canciones de nuestra juventud, y de su pericia al tocarlas (no están nada oxidados). Y es que uno no tiene la oportunidad de escuchar todas las noches una colección de temas entre los que se encuentran ‘Sideshow By The Seashore’, ‘California (All The Way)’, ‘Bobby Peru’ o ‘Tiger Lily’. Estas canciones ocuparon la primera parte del concierto, donde nos encontramos con los Luna más reposados, pero eso cambió antes de ir al bis. Para cerrar esta primera parte escogieron ‘Moon Palace’, en la que sustituyeron la parte orquestal por una buena dosis de distorsión y donde todos acompañaron a Wareham con esos coros agudos que hacen al final de la canción; y ‘Friendly Advice’, que es una de sus canciones más potentes. Con ella demostraron que son una banda que creció los noventa, y la utilizaron para epatar al público a base de distorsión, y dejaron a más de uno maravillado con un largo bridge que terminó en todo un torbellino guitarrero.

Todo el que se haya leído la biografía de Dean Wareham, sabrá que ‘23 Minutes in Brussels’ es su canción fetiche de la discografía de Luna, y como no cuentan con un hit claro, es lógico que fuera la encargada de cerrar el concierto. Incluso se situaron los cuatro juntos en mitad del escenario para terminarla con calma, como lo hace la versión de estudio. Este era el supuesto final de concierto (en el setlist no había más canciones), pero la insistencia y la gran ovación del público madrileño les animó a salir de nuevo. Nos obsequiaron con dos temas más, en los que exploraron su faceta más rockera. No sólo recuperaron su versión del ‘Outdoor Miner’ de Wire, sino que también volvieron a su primer trabajo, y rescataron una genial ‘Time To Quit’, con la que, ya definitivamente, cerraron el concierto a lo grande.

Merece mucho la pena disfrutar de esta reunión de Luna. Y nos lo ponen fácil, ya que todavía les quedan unas cuantas fechas en nuestro país.

Fotos: Fernando Curto

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