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Lotus Plaza, Nave de Música del Matadero, Madrid (06-11-2012)

Autor:  | Google+ | @curtillo

lotus portada

Lockett Pundt y su proyecto Lotus Plaza por fin se han quitado el sambenito de ser la banda del guitarrista de Deerhunter. Y ha sido gracias a “Spooky Action At A Distance”, su último trabajo, que ha cosechado unas criticas envidiables. Por eso mismo, la primera fecha del de Georgia en Madrid, era una cita obligada. Lo que no nos esperábamos, ni ellos ni el público, era el frío polar que hacía en la nave.


Abrió la noche la madrileña Nat Simons y su mezcla de rock fronterizo y folk con algún toque de jazz. Junto a un batería bien abrigado y un bajo, nos ofreció un concierto de apenas media hora en el que tocaron seis temas que no sonaron mal –y eso que tuvieron que retrasar unos minutos su concierto por problemas con el sonido–, pero que tampoco sorprendieron. Si se quitan el lastre de las inevitables comparaciones con Russian Red (por cierto, estaba entre el público) y le impregnan un poco más de personalidad a su música, pueden llegar a algo.

Bien abrigados y con cara de incredulidad por el frío que hacia encima del escenario (7 grados con viento no es una temperatura muy agradable para un concierto en un sitio abierto), salieron Lotus Plaza dispuestos a hacernos entrar en calor o, por lo menos, a intentarlo. Supongo que por eso empezaron directamente con White Galatic One, el tema más contundente de su último trabajo. Desde ese primer momento ya pudimos intuir por dónde iban a ir los tiros. Pundt y los suyos no iban a cortarse un pelo a la hora de utilizar todo tipo de pedales y teclados para lograr su objetivo: dibujar paisajes sonoros en los que el ruido se alinea con las melodías pop. Aunque es normal que en directo saquen más a la luz su faceta más experimental (la de su primer trabajo), sus orgías de ruido siempre dejan ver una buena melodía de fondo. Ahí están las maravillosas Strangers y Eveningness, que son claros ejemplos de cómo hacer una canción de Noise-Pop, y que sonaron de lo más contundes. Pero como hemos dicho antes, la experimentación está a la orden del día en sus conciertos, y al tercer tema ya pudimos comprobar como a Lockett le gusta jugar con sus pedales y crear esas atmósferas sonoras que tan bien se le dan. Nos ofrecieron un medley de Come Back (la alargaron bastante) y Splendor Of The Sea que nos dejó a cuadros, ya no solo por el buen hacer de toda la banda, sino por cómo logran que todo encaje y que la canción no se pierda entre montañas de ruido y reverb, algo que un servidor ha visto demasiadas veces.

Para el final se dejaron la impresionante Jet Out Of The Tundra, en la que acabaron pisando bien el pedal y nos dejaron casi sordos al centenar de asistentes al concierto. Tras esta canción, y con el ya habitual coche de policía aparcado muy cerquita del escenario para hacer cumplir la hora de cierre, salieron a tocar un bis. Se fueron a lo difícil e interpretaron un tema antiguo que ni siquiera tienen grabado. Eso sí, fue de lo más pop de toda la noche.

Sin ser un concierto sobresaliente, nos dejaron un buen sabor de boca. Lo que nunca sabremos es cómo hubiera sido a una temperatura más agradable. Seguro que ellos nunca se olvidarán de ese concierto en el que tuvieron que tocar con cazadoras y se tenían que frotar las manos entre canción y canción.

Fotos: Adolfo Añino 

 

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