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Let’s Festival: Las Ruinas + TAB + El Columpio Asesino

Autor: | @indienauta

letsruinas

Sin hacer ruido (o mejor dicho, visto y oído el pistoletazo de salida de la presente edición, metiendo muchísimo), el Let's Festival de L'Hospitalet se sigue postulando año tras año como uno de los pequeños certámenes con un criterio más consecuente. Y en este 2012 lo remarca poniendo más que nunca el acento en la "eñe"; así es como la armada invencible del indie patrio acometerá durante todo este mes de marzo el mítico escenario de Salamandra.


Fue el descaro de Las Ruinas quien tuvo el honor de estrenarlo en la presente convocatoria, dejando claro el carácter canalla de la primera velada de festival. El nuevo fichaje de El Genio Equivocado (con el permiso de Hans Laguna) tiene bregado su potente guitarreo en certámenes como el Primavera Club, así que a los de Eduardo Chiniros no les tembló el pulso ante la responsabilidad de caldear el ambiente. Su fórmula de "heavy pop", como ellos mismos la definen, es infalible en directo: y aunque quizá más mesurados que en conciertos como el recientemente ofrecido en Sidecar (un espacio perfecto para lanzarse al garejeo), sus trallazos supieron hacer bailar a las primeras filas, abocadas con pasión a poguear con los temas que integran su Disco de autoayuda para mutantes (mención especial para Secundarios del mundo, uníos y el cuasihimno Cerveza beer, un auténtico canto macarra a la verdadera Barcelona de la multiculturalidad). En una entrevista concedida pocos días antes del festival, prometieron abrirlo "con pasión y velocidad", y cumplieron. Tanto, que se hizo corto.

A Las Ruinas les siguieron precisamente una de las bandas que éstos afirmaban no querer perderse en este Let's Festival: Triángulo de Amor Bizarro. A marzo de 2012, el gran problema del cual adolecen los gallegos es, a la par, su mayor virtud: un repertorio cargado de temas incontestables, y conocidos al dedillo por la fiel parroquia. No fallan, pero tampoco sorprenden. Aun así, siempre es un gusto desgranar el Año Santo (a pesar que ya hayan pasado dos desde su publicación); reclamar al unísono con Isabel Cea, a pleno pulmón, que alguien nos arregle; y sacudir las cabezas al balanceo de las guitarras sucias de la formación (que en esta ocasión se perdieron algo más de lo habitual en una sonorización poco agradecida y con algunos problemas técnicos). Eso sí, para demostrar que no se están durmiendo en los laureles, los Triángulo ofrecieron algunos temas nuevos (incluso discutiéndolos con el respetable y sometiéndolos a su veredicto); y a la primera escucha ya es palpable que estas nuevas composiciones, con sus melodías de guitarra progresivas e intrincadas, apuntan a dignas sucesoras de sus anteriores himnos (y balas).

El triunvirato canallesco en la primera noche del Let's 2012 no podía tener mejor cierre: y es que las melodías pop de Wiggum (otros de los destacados en la flamante armada de El Genio Equivocado) y la orfebrería delicada de The New Raemon programadas para el sábado 10 hubieran chocado frontalmente con la ruidosa propuesta de la semana pasada. En cambio, en total sintonía, El Columpio Asesino se dispusieron a ponerle un broche perfecto a la velada. A pesar que los pamplonicas han actuado en Barcelona en hasta tres ocasiones en los últimos meses (el pasado diciembre en la misma Salamandra, y hace pocas semanas en Razzmatazz dentro de las fiestas demoscópicas de Mondosonoro), se confirma que sus seguidores no perdonan ni una: con la Salamandra hasta los topes y el ambiente más que caldeado, ofrecieron el concierto más largo de la noche. Con el honor de haber sido incluidos en numerosos medios como Indienauta en la lista de los mejores discos de 2011, su veteranía es ya arrolladora. Diamantes es, además, un gran disco de directo: aunque cuente con piezas más pausadas como Perlas o Dime que nunca lo has pensado, que rebajan (casi necesariamente) la intensidad del concierto, el conjunto es una tormenta. Sonó ardiente On the floor, y se desató la locura con el clásico instantáneo en el que se ha convertido Toro. Y como es habitual al cierre de los bises, la formación se remontó hasta 2003 para rescatar las guitarras western de Vamos y su melodía cadenciosa, psicotrópica, de lenta entrada y crescendo hasta el estallido en trompetas dementes.

Así fue como terminó la noche, "bien rica, bien chévere", pero todo esto fue sólo el principio. Que afortunadamente, nos queda todavía mucho por delante en este Let's, y esperamos que en todos los que vengan.

 

 

Fotos: Rafa Piera

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